martes 13 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Soles de pandemia

Pero esta no es la ignorancia grave; es tanta la cantidad de gente que vive en las nubes sobre la situación social, por analfabetismo político, que Mafalda advertía sobre un posible aguacero de idiotas
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Alguna ventaja tenemos sobre los europeos si hablamos de variedad de climas y estaciones; los rebrotes de Covid o la “gripita” en países como Estados Unidos, pero sobre todo en Inglaterra, Italia, Holanda y en España –entre gazapera política armada por la derecha para tumbar al gobierno de centro izquierda, mientras mueren en sus narices los infectados-, parecen agudizarse con la llegada del invierno que pronto empezará. Sin embargo allá y aquí, lo que pareciera una oportunidad para repensar y replantear el mundo en que vivimos, la quieren registrar en la memoria histórica como una anécdota más.

Si terquedad es seguir haciendo lo mismo esperando resultados distintos, salvo cambios circunstanciales como las modificaciones en la vivienda por el impulso al teletrabajo, al teleestudio, las telecompras y las reglamentaciones que traerá esta modalidad, todo seguirá sin cambios de fondo en las relaciones sociales productivas, porque está quedando claro que para el neoliberalismo lo primero no es la gente sino el mercado. Como la crispación social continuará, Tola y Maruja hablan de reglamentaciones a la protesta social: detrás de las manifestaciones podría ir una comisión de la Academia de la Lengua corrigiendo horrores de ortografía dejados en los muros. Pero esta no es la ignorancia grave; es tanta la cantidad de gente que vive en las nubes sobre la situación social, por analfabetismo político, que Mafalda advertía sobre un posible aguacero de idiotas; entre mayor sea el número mejor para que las cosas sigan como están. Mientras tanto fútbol a la lata, el proceso de paz hecho naco, las patologías sociales ya evidentes ahora de bulto con la pandemia, para resolverlas en la otra vida; y el gran jefe en el centro del menú mediático diario. Con más de lo mismo las protestas volverán. Un suceso de sucesos con más de un millón de muertos y millones de afectados directa e indirectamente –don Conforme dice que hubo peores y el género humano sobrevivió- no puede pasar desapercibido con invierno o con sol tropical. Un taxista me comentaba que viudo con dos hijos menores, vive en una pieza; lo han lanzado varias veces y deben subsistir los tres con los $15 que le deja el taxi arrendado el día “bueno”. Un caso entre miles. Y la solución estructural no es con mercaditos de ocasión.

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