martes 24 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Sortilegios

En tiempos preelectorales bienvenidos los puntos de vista, las opiniones diversas sin necesidad de matarnos, actitud que molesta a los extremos. La mía, que no obliga a nadie, es la de apoyar cambios estructurales en la sociedad colombiana por el grado de país socialmente enfermo en que nos encontramos; y no de cualquier gripita, a tal punto que ya se habla de inviabilidad y colapso. Apoyar más de lo mismo es estar sordo, ciego y mudo.

Consulto la prensa del día, de un solo día y como todos los días con intensidad progresiva, saltan a la vista hechos sintomáticos del país enfermo que requiere atención urgente: capturadas 33 personas por loteos ilegales, el 64% de los ocupados son informales y el 50% de los trabajadores ganan menos de un salario mínimo, el desempleo mal contado en Marzo fue del 12.1, asesinatos a cuchillo limpio entre jíbaros ya ni sorprenden como tampoco los atracos diarios a plena luz del día -de noche ni pensar salir-, contratos oficiales tercerizados entre amigos, amenazas por investigar al general Zapateiro, “Poporro” y “Pichi” en la danza del microtráfico porque los del macrotráfico bailan a sus anchas, Colombia hija adoptiva predilecta de la OTAN, los gringos dejando a Guaidó colgado de la brocha; pero producimos mercenarios para asesinar presidentes ... y no pare de contar.

Nada más con la violencia diaria en las calles bumanguesas recordé la violencia rural de los años cincuenta, porque el miedo es el mismo. Pero con la promesa de un crecimiento –sin desarrollo por supuesto- alrededor del 5% para 2.022 lo tapan todo. ¿Qué le dice este dato a un habitante de calle, a las familias estrato 1, 2 y 3 o a quienes cada vez más solo acceden a una comida diaria, desbalanceada, cargada de harinas, sin proteínas? ¡Nada! Con buen crecimiento económico o sin él, seguirán comiendo “chicuca”. Lo cierto, un país en tal estado de degradación social dada la magnitud de los problemas sociales que vive la mayoría de su gente, mientras la minoría anhela continuar con el país que construyeron, haciendo maquillajes y caridad cristiana; no podemos caer en el sortilegio de la espera pasiva porque la suerte está echada. Recuperar el papel de Estado cambiándole el rumbo es el comienzo.

Adenda: esta columna continuará apareciendo en la edición virtual de Vanguardia.

lileguar@gmail.com

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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