martes 16 de marzo de 2010 - 10:00 AM

Temas Urbanos

POR QUIÉNES NO VOTÉ.- Si mis candidatos ganaron o no, o cambian de caminado, es otra cosa; pero usé un instrumento valioso de la democracia, el voto libre, resultado de consideraciones críticas informadas, para llegar a decisiones políticas donde primara el servicio público y no el beneficio particular, así fuese gremial.

Dan ganas de defender el voto así, como debe defenderse el Estado tripartito con poderes independientes, sobre todo la institución parlamentaria –más que a los parlamentarios-, amenazado por partidarios del caudillismo absoluto y el fascismo ordinario con llenarlo de bandidos y lanzándole rayos y centellas. La veeduría ciudadana está encargada de la calidad del parlamento. Pensando en esto, con dignidad y convicciones políticas, no voté por los que buscan mantenerse para jubilarse, por quienes el negocio no es el sueldo ¿dietas? sino lo que piensan ganar con los torcidos por hacer desde su posición; ni por los pobres de dimensión intelectual que podrían ser hasta alcaldes de municipios en extinción, porque  no les cabe el  país en la cabeza visto desde el Congreso Nacional; en su medianía se promocionaron con proyecticos puntuales de secretaría municipal, tipo las prácticas estudiantiles pagas, hacer el puente veredal o con lugares comunes, indefinidos, de 'trabajar por la educación, la salud, el campo, la vivienda, la honestidad'…, desde la deshonestidad; porque son generalizaciones que terminan diciendo nada. Ni voté por nadie que apurado por acomodarse, haya dado giros de carnero sin desnucarse, con el aval de la ley hecha por ellos mismos, hacia 'partidos' de ocasión, traicionando la ideología del anterior si la tiene, para escándalo de la teoría de teoría política.

Tampoco voté por políticos ofreciendo puesticos de quita y pon en su coto de caza dentro de la nómina del Estado; ni por quienes, tula al hombro en un país de hambrientos, explotan la miseria comprando votos sucios con billetes o TLC (teja, ladrillo, cemento); tampoco por alguien con indicios de estar o tener cercanías subjudice, ni por paracos o narcotraficantes 'refundadores de la República', por la fauna de lagartijas, águilas negras, aguiluchos o gaticos con ostentosas camionetas tachonadas de afiches con figuras sonrientes. En defensa del voto limpio, de la dignidad del elector y de mi conciencia tranquila, así no me la cuide la 'seguridad democrática', rechacé toda invitación a votar por apoyos a candidatos presidenciales y vicepresidenciales con más de lo mismo, sin sonrojarse defensores del uribato como 'el mejor de la historia colombiana'. La noche del pasado domingo pude dormir tranquilamente.

 

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