martes 04 de agosto de 2009 - 10:00 AM

Temas Urbanos

El decrecimiento.- Cambiando de tercio, para una pausa en la oposición a este gobierno que desde hace un año sólo tiene como programa la salvación uribista y al país sumido en la politiquería que programó desterrar, bienvenido un tema tan de la sociología como el gigantismo que inicialmente, años sesenta, se abordó desde el crecimiento incontrolado de las ciudades y de la población. Hoy ha regresado, amparado en el principio que atribuye a los humanos más aciertos manejando las cosas pequeñas. Los griegos crearon la ciudad-estaNdo convencidos de poder cumplir así una administración más eficiente que en estados con muchas ciudades.

Al desarrollo social lo suplantó el puro crecimiento material o progreso hasta la desmesura, sin tener en cuenta que tenemos un conflicto milmilinerio entre recursos limitados en la naturaleza, incluídas las capacidades humanas comprensivas y aprehensivas, y las aspiraciones desproporcionadas a correr los límites mayores hacia lo ilimitado. Evidencias las ciudades inmanejables, los megaproyectos sin medir consecuencias sociales y ecológicas, la sobre oferta del mercado provocando crisis estructurales periódicas, el consumismo que usa y vota en gigantes basureros, la competencia por la altura de los edificios empresariales, que hace rato sobrepasó a las iglesias, ambos demostrando poder, el sobre abuso con los combustibles y con las fuentes hídricas hasta el pronóstico de una humanidad que morirá de sed; y en lo cotidiano los autos con desarrollo de 200 kmts/h para desplazarse a 20, la ostentación de riqueza con casas de 10 baños y 8 parqueaderos ocupados para familias de 4 personas, los hipermercados y monopolios, las ciudades que no duermen, los abigarrados volúmenes de información …

Viene tomando fuerza la teoría del decrecimiento (Cfr. Nicolás Ridoux, Serge Latouch) llamando a regresar de la desmesura al equilibrio del desarrollo social y material sostenible del cual salimos hace rato, impulsados por el mercado. La alerta no parece, sin embargo, preocupar mucho a gobiernos y empresarios; solo tímidas medidas solitarias cuando el problema es global; las ciudades-región con centros urbanos alternativos –Bogotá, antes de 2038, des-espera tener 3 millones de nuevos habitantes-, la microeletrónica desplaza trabajo a casa, desalentando grandes edificios concentradores de empleados a cambio de promover espacios sociales en las viviendas-dormitorio de ahora, y el fracaso del control natal como solución al gigantismo urbano y la pobreza, esperan propuestas menos coyunturales, pensadas despacio, despacio porque tenemos prisa.

ADENDA.- El 'grafiti' en muro cercano al Palacio de Nariño 'Se cambia computador de Reyes por lámpara de Aladino', fue borrado por piedad.

 

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