martes 01 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Temas Urbanos

FERIA BONITA.- Llega  la  'Feria bonita' en u país donde, de un tiempo para acá, las cosas no se llaman por su nombre, sino por lo que se supone deben ser; en lo político tapando desde el gobierno y en lo comercial anunciando propiedades que no tienen los artículos promovidos. Esa tendencia también se viene dando en la Feria de Bucaramanga.


Es un evento  que no ha 'pegado', ante todo por su falta de identidad propia, arraigo y definición cultural. No se sabe si se trata de carnaval mediocre, un trancón enorme más, festival del rebusque, demostración de estética traqueta, un bochinche cervecero, feria pecuaria o un sálvese quien pueda ante la inseguridad que aumenta en los días y noches de la fiesta, para desgracia del vecindario que pasa noches esperando que amanezca para presenciar algo peor: calles aledañas convertidas en letrinas, basura a la lata y gente durmiendo la 'perra' en los antejardines.

Desde los griegos se sabe que todo espectáculo necesita escenarios apropiados, pero aquí decidieron ocupar calles y parques. Los eventos feriales se intensificaron en la agonía del medioevo feudal, de economía autosuficiente, para dar paso a la economía de mercado con excelentes de fin de cosecha, ofrecidos a los visitantes; se programaban con la fiesta del santo patrono de la parroquia, lo cual ayudaba a la llegada de campesinos-clientes, grupos circenses pero también de villanos, como se llamaba a los asaltantes de caminos.

Bucaramanga aún no supera esta  antigua versión ferial, cuya organización era sencilla por tratarse de asentamientos urbanos pequeños. CENFER trata de orientarla hacia eventos especializados, como es lo corriente hoy donde y cuando se amerite. Porque hacer girar toda la ciudad alrededor del evento tiene poco sentido; presentarlo como desfogue al desempleo galopante durante 8 efímeros días o como terapia colectiva para las tensiones vividas el resto del año, con más tensiones, no justifica gastar, además alegremente, presupuestos oficiales escasos, conseguidos cobrando impuestos caros para hacer populismo en sectores sociales de bajos ingresos, que son los mayores usuarios de la Feria; seduciéndolos a gastar lo que no tienen empeñando lo poco que les queda, para que olviden pasajeramente la miseria en que viven. A una Feria así no debería llamársele  'Feria bonita'

ADENDA.- Razón  tenía J.L. Borges; confundir partidos de fútbol o reinados de belleza con batallas entre naciones, es devolver la historia a las justas entre gladiadores que defendían en anfiteatros el poder entre sus señores: tierras, dominios, prestigios, doncellas… caudillismos.

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