martes 26 de enero de 2010 - 10:00 AM

Temas Urbanos

REVESES CULTURALES.- La cultura, entendida desde lo social como los imaginarios de un pueblo que orientan sus maneras de actuar –usos, costumbres, hábitos- no es igual en todas partes, por más globalización que haya. El correo electrónico lo dice: un ejecutivo sueco invita a un colombiano a la fábrica donde trabaja; llegan temprano y el sueco estaciona su automóvil en el inmenso y desocupado aparcadero, lejos de la entrada al lugar de trabajo; le explica al colombiano extrañado que como tienen tiempo harán ejercicio caminando; además es posible que otros tengan problemas con llegar a tiempo y podrán así estacionar más cerca del ingreso. Aquí lo hacemos al revés.

Como en tantas otras cosas, usamos no solo lógicas diferentes, sino contradictorias. Unos ejemplos bastan. Está bien la solidaridad con el pueblo haitiano, inmensamente pobre desde mucho antes del terremoto como colonia francesa que fue y con desplazamientos humanos masivos a la capital para dedicar tierras al cultivo industrial; pero ¿será posible que nuestros aviones con ayuda se den una pasadita por el Chocó o aquí no más, por el norte de Bucaramanga? Un universitario de la Tadeo está prisionero por amenazar electrónicamente al hijo del Presidente, alegando retaliación por la masacre paramilitar de El Salado, pero no pasa nada si el mandatario grita ¡Le rompo la cara, marica! o que los maten y los abonen a su cuenta; ni con las amenazas de muerte a Piedad Córdoba y políticos de la oposición. Por eso, es doble moral la noticia burlona sobre la condena del Presidente venezolano a los juegos electrónicos estimuladores de violencia, uno de ellos con asesinato incluido del propio Presidente. En nuestra cultura de contradicciones, el DAS, cargado de acusaciones y torcidos, expide certificados de buena conducta. En veranos inclementes como este, quejas y rogativas por la falta de agua, pero la tala salvaje de árboles y la contaminación de las fuentes continúan, con el argumento de no detener el 'progreso'. Y lo último, ir a comportarse en Venezuela como si el régimen fuera el de aquí, neoliberal, sin intervencionismo de Estado en la economía y por eso mismo sin control de precios, le costó al Éxito -ni muy paisa y sí muy francés- el tiro por la culata de sus abusos, creyendo que estaba en Colombia; usos de la cultura, que sólo pasando las fronteras se sienten.

ADENDA.- Tiempos electorales: 'En este país los liberales, entre más de derecha son, más oportunistas de izquierda parecen'. Antonio Caballero.

 

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