martes 26 de mayo de 2009 - 4:34 PM

Temas Urbanos

La desconfianza.- Resulta muy sociológico decir que la cultura del dinero fácil ha permeado y de qué manera a nuestro país, explicándolo y justificándolo todo.

Pero ya no resulta tan sociológico decir que la falta de oportunidades y las enormes distancias sociales han facilitado que se vaya creyendo cada vez más en volver lo ilícito legal para enriquecerse por cualquier medio, porque también los que más tienen fueron cayendo en el huracán de la acumulación rápida en beneficio personal.

Para lograrlo, montaron una estructura de muerte con pretendidos salvamentos patrióticos, que produce escalofrío cuando se leen y eso solo fragmentos publicados en algunos medios, las declaraciones de asesinos cebados como un tal Diomedes, entre centenares, que asegura haber matado a unos 150 'terroristas', porque cuando se comienza un ímpetu interior impulsa a seguir haciéndolo, igual que el vicio del alcohol o de los estupefacientes. Pero como con la extradición y el paso del tiempo no les pasará nada por asesinos, se está reproduciendo un fenómeno cultural de efecto prolongado llamado desconfianza en todo.

En las instituciones que insisten en mantener así estén agrietadas, en las autoridades que callan y cañan cuando hablan, en sus triquiñuelas y malabares para mantenerse en el poder, en la iglesia que arrulla su poder divino con el poder político y solo tímidamente habla, en los militares cometiendo despropósitos que van desde falsos positivos y autoatentados hasta alianzas con bandidos y narcoparacos, en su inteligencia militar o una contradicción de términos según Groucho Marx.

Desconfianza en amenazas que no asustan sino que matan, en las agencias prestadoras de salud por los paseos de la muerte y decirle a un enfermo que llame el mes entrante para la cita, después de haber pagado durante 20 y más años; en lo que se come porque no se sabe si es monstruo o pollo, verduras o fungicidas, café o cáncer; en los negocios porque el comprador puede ser un lavador o el vendedor un timador, -hay avisos como 'Este lote no se vende'-; en las conversaciones telefónicas, en la toma de una foto o en una filmación, en los medios más por lo que dejan de decir que por lo que dicen, en si la democracia uribista es igual al fascismo, en el aire respirado, el futuro, el taxista, los amigos… Cuando una sociedad ha llegado a tal estado de desconfianza, está perdiendo su metacentro y cualquier camino que aparezca será válido con tal de desterrar la incertidumbre.

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