martes 10 de marzo de 2009 - 10:00 AM

Temas Urbanos

Ciudades perdidas.- Es posible; los mayas se fueron desplazando del sur al norte centroamericano y una de las hipótesis tiene que ver con el agotamiento de recursos, por depredación de la naturaleza para sostener masas de población asentada en sitios urbanos, que por eso mismo terminaron abandonados.

¿Vamos a llegar a eso, si continúa la contaminación automotor y la destrucción de las fuentes de agua, por ejemplo? Hoy no es un imposible volver a nuevas ciudades perdidas como habitáculos humanos. A los elementos que se vienen anotando aquí –lo de la desesperante lentitud de los trabajos de Metrolínea esperamos sea transitoria- hay que añadir algunos más arraigados, difíciles de corregir sin modificar rasgos culturales con educación ciudadana permanente.

El comercio en la calle a la manera del bazar árabe, pero sin ubicaciones adecuadas sino invadiendo el espacio público (aceras, separadores, plazas y parques que son de todos), no va allá de hace 60 años. Y no se crea que es solo un problema de rebusque por desempleo y desplazamiento. Detrás de los vendedores al menudeo están los dueños de las mercancías, que los utilizan y explotan, además sin pagar impuestos, servicios ni arriendos; tal vez pasen desapercibidos en los vendedores de aguacates o chicles, pero son evidentes en los de accesorios eléctricos, videos, huevos de tortuga 'prohibidos', toallas y véalos clarísimos en los de telefonía, cuyas compañías se lucran con los vendedores de minutos en lugar de adecuar 'locutorios' cómodos; Telmex, por ejemplo, tiene invadidos espacios públicos con carpas –véase Cra. 36 calle 52- para no hablar de las ventas de autos, electrodomésticos, motos y artesanías que invaden peligrosamente pasillos y entradas de centros comerciales.

Si lo importante fuese la gente y no el comercio, si los intereses de la mayoría prevalecieran sobre los de la minoría, el deterioro urbano no encontraría tanta laxitud en curadurías y oficinas de planeación, aprobando construcciones, añadidos, reformas tugurizadoras de la ciudad, estimulante de manías colombianas como la 'reformitis' –el comprador de casa nueva suele preguntar cuál reforma se puede hacer-, muchas veces invadiendo derechos del vecino a la privacidad, al espacio aéreo y a la tranquilidad. Cosas y casos que cada día llevan a pensar si el futuro urbano es el futuro o si definitivamente está perdido.

Adenda: ¿Cómo así que las chuzadas son corrupción y escándalo cuando las hace el DAS pero se vuelven 'buenas' cuando se las pasan a la Policía? Para Groucho Marx, la inteligencia militar es una contradicción de términos.

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