martes 13 de octubre de 2009 - 10:00 AM

Temas Urbanos

Perplejos.- Así se sintió el expresidente Gaviria al regresar al país viendo los desastres sociales de la apertura, o sea la aplicación de las políticas neoliberales. Quienes todavía conservamos algún interés, por el país soñado más allá del éxito económico medido por la acumulación y el consumo ostentoso, somos perplejos consuetudinarios porque aún mantenemos capacidad de asombro. Suficiente lo que se sabe sobre corrupción, inseguridad y desigualdades, en este país manejado por granujas como los llama Fernando Vallejo, a quien cada día hallo más razón en sus demoledoras como sentidas batallas.

Esta semana el exministro Santos, haciendo política ramplona mientras espera que su mesías le permita ser candidato, afirmaba fresco que el país mejoró considerablemente desde 2.002. Cifras al azar de los últimos 8 días, tomadas de los medios no 'terroristas', lo contradicen. Aquí en la ciudad bobita, 54 jóvenes entre 14 y 24 años fueron asesinados en los últimos seis meses; pero en Barranca ya van 83 asesinatos este año sin contar falsos positivos ni lisiados en atentados fallidos. En Medellín, explican las autoridades, revivió la inseguridad democrática: hay unas 146 bandas criminales disputándose el territorio del Valle del Aburrá; hace solo cinco años, sin embargo, se divulgó ruidosamente el éxito militar contra los 'terroristas' de las comunas nororientales, asegurando que la paz a sangre y fuego había triunfado. El comandante general de la Policía informa que van 220 sicarios aprehendidos, sin que se tengan cálculos siquiera aproximados de todos los que siguen sueltos matando por $20.000. Y el 22.4 % de los ingresos familiares se gasta en pagar deudas de consumo. ¿Hay zonas privilegiadas en el país donde el panorama no sea similar? Debe ser por datos así –se podrían citar centenares para comprender mejor nuestra perplejidad- que en la muestra sobre imagen internacional del National Brand Index (50 países), Colombia ocupa el puesto 47 con Nigeria y aquí contentos por no quedar de últimos. Pero semejante panorama no alarma; nos acomodamos a todo; las medidas para tratarlo no son sociales sino militares –'contar cuerpos'-, aumentando el pie de fuerza que ya convirtió a la violencia en fuente principal de empleo. Mientras tanto, al ministro de Hacienda lo declaran (¿quién?) estrella en Latinoamérica para regocijo del furibismo.

ADENDA.- Está muy bien que se pida a los ciudadanos ahorrar agua; pero muy mal que el Sr. alcalde alegremente asegure que habrá derroche de luz en diciembre. Los contratos para la iluminación ¡los contratos! ya deben estar en marcha.

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