martes 22 de septiembre de 2009 - 10:00 AM

Temas Urbanos

Humor bendito - 'Si no encuentro una broma en la llenura de la miseria cotidiana, voy hundiéndome en el lodo del aburrimiento' dice H. Abad Faciolince en su Tratado de Culinaria para Mujeres Tristes; termina recomendándoles un plato surrealista de risa con resultados hilarantes: asado de mamut siberiano extinguido, adobado con sal, romero, ajo, chiles mexicanos, pimienta, eneldo, pimientos y más condimentos necesarios para macerar esa carne oscura como las cavernas.

Pero no hay que ir tan lejos; todos los días los colombianos acudimos al humor como terapia indispensable para, irónicamente, no tragarnos a dentelladas en uno de los países más agresivos del mundo que, llamándola seguridad democrática, tiene en la violencia oficial y no oficial su primera fuente de empleo.

Tenemos capacidad para desacralizar lo entumecido, hasta la frivolidad; volvemos lo circunspecto una carcajada; de las relaciones sexuales con el humor verde a la burla con el humor político, que es un recurso social de venganza contra algo o alguien poderoso y una forma para zafarse de la reverencia. El humor político, 'sotto voce' primero y desafiante después, es sintomático de pérdida del temor colectivo, de desafío crítico que erosiona a quienes mandan; cuando los chistes políticos aumentan, algo está pasando en la institucionalidad. Las recientes ingeniosidades sobre la gripa del Presidente están revelando que ya su prepotencia de poder y venganza no se aceptan tan fuertes; que la porcina le llegó por marrano o porque se le bajaron las autodefensas y que ¡aaaaachuzarrr! es su estornudo característico son mensajes cifrados. Suele suceder con todos; recordemos los chistes sobre Turbay, Gaviria, Barco, Valencia, convertidos en ocasiones en personajes pintorescos.

Hay que distinguir los tipos de humor y su procedencia de clase, su estética misma; el que circula en el correo electrónico sobre Piedad Córdoba o sobre Chávez, Evo, Correa, Ortega, Cristina suelen ser de la derecha y por lo general de muy mal gusto; si bien expresan odio, pueden recoger efectos contrarios. La caricatura y el 'grafiti' van al grano; acabo de recibir un uno tan irreverente como expresión de fatiga: 'Los presidentes y los pañales deben cambiarse frecuentemente; ambos por la misma razón'.

Adenda.- Neomundo obra inconclusa que da pena; la Casa de Bolívar requiere urgentes inversiones para salvarla; la Biblioteca Turbay patrimonio público deteriorado; hay parques y calles que dan vergüenza. Y en la 'Feria Bonita' se invierten millonadas de todos.

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