martes 16 de diciembre de 2008 - 10:00 AM

Temas Urbanos

Imprevisiones.- No es rasgo de nuestra cultura tropical prever el futuro incluyendo la planeación. Nos ayudan la ignorancia y la pobreza; el uso político anual de los lamentos se repite; el próximo año otra vez habrá convocatorias para que donando cositas y con caridad se solucionen los desastres imperecederos del invierno.

Por ningún lado se mencionan programas para drenar ríos o hacer represas en el verano, ni de control serio con leyes que se apliquen a la invasión de riveras y humedales con viviendas y pancoger, respetando por lo menos los 15 metros a lado y lado; o para sancionar loteadores en zonas reconocidas de alto riesgo.

Si hace 40 años voz a voz se decía, por lo repetido desde siglos anteriores, 'si quiere morir ahogado compre casa en El Poblado', esta vez fue en El Poblado pero de Medellín con viviendas estrato 6 y 8; el mercado urbano de tierras llegó a tales extremos que no importa rellenar cañadas o desviar torrentes con las consecuencias conocidas.

En Armenia, de terreno quebradizo, dicen que primero se construye el lote y luego la casa; y en Bucaramanga, ¿si se está edificando con las debidas previsiones, en Cabellano, por ejemplo? Un amigo arquitecto me dice que hasta se están pegando edificios sin las debidas dilataciones en zona con riesgo sísmico. Por lo demás, un reciente estudio de ingenieros civiles, geólogos y trabajadores sociales de la UIS, previene acerca del riesgo geológico en el sur-oriente de la ciudad, densamente poblado con construcciones hechas a ojo, empíricamente, sin estudios de suelos, etc.

Las imprevisiones se justifican con racionalizaciones populares como 'mugre que no mata engorda' o 'el que ha de morir a oscuras aunque ande vendiendo velas'. Pero igual es imprudencia la última moda de personal hospitalario médico, paramédico y auxiliar; se volvió elegante salir con su ropa de trabajo por calles, cafeterías y almacenes cuando, por razones de salud pública, debieran usarla exclusivamente en sus espacios, algunos ya contaminados con bacterias hospitalarias.

Sin embargo, hay quienes pasean a sus pequeños de brazos por clínicas, cementerios y almacenes de cadena donde la afluencia de gente aumenta el riesgo. Y otro ejemplo de imprevisión: los espacios para ingreso, evacuación y circulación libre de personas en los centros comerciales, se están ocupando con tenderetes que rentan a la administración, sin prever comportamientos masivos en momentos de pánico. ¿Recuerdan el pavoroso incendio del 'Vida' en Bogotá, diciembre 15 hace décadas? Si entonces nadie respondió por nada, tampoco se aprendió la lección.

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