martes 10 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Libardo León Guarín

Temas urbanos: el POT

Con este nombre y durante varios años se mantuvo esta columna semanal en Vanguardia, destinada a ventilar temas y problemas sociales del desenvolvimiento de las ciudades, incluída Bucaramanga, tratados en la cátedra de Sociología Urbana en la UIS, hoy desaparecida. Vuelvo ahora que se anuncia una posible revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de la ciudad, lo cual implica poner en alerta los intereses de urbanizadores legales y piratas, a los dueños de lotes de engorde y a los habitantes en zonas de deterioro, dada la transformación espacial de B/maga., que siguen llamándola “progreso” o sea puro crecimiento sin desarrollo.

Pero “El urbanismo, lejos de ser un ejercicio de planificación física, tiene un profundo impacto en la forma en que los ciudadanos interactúan entre sí y con su entorno. En lugar de centrarse únicamente en la imposición de sanciones y la vigilancia constante. ... debe utilizarse como herramienta poderosa para fomentar valores cívicos y promover la participación ciudadana” dice Roger A. Forero Hidalgo en su columna reciente. Solo la ciudad, en escasos seis años (2.016-2.022), pasó de 184.317 a 221.181 viviendas, no sé si bien o mal contadas; y la parte mayoritaria de sus habitantes se ubica en los estratos 1 y 2 -no se habla de los estratos 0 y -1-, malviviendo en condiciones sociales precarias de habitabilidad, servicios públicos, ilegalidad frente al POT asentados en zonas de alto riesgo geológico.

No resultó ser la ciudad como promesa y futuro para la humanidad el paradigma de soñadores del siglo XIX que las veían ebúrneas y paradisiacas; un siglo después, con POT tratando de ordenarlas y volverlas atractivas como hábitat para los seres humanos, parecen estar de partida por polucionadas, inseguras, congestionadas, ruidosas y agigantadas, escapadas de las manos de alcaldes y administradores a quienes todos les piden hacer milagros para rescatarlas del abismo donde vienen cayendo.

Adenda.- El FMI creado por Naciones Unidas en 1.944 para procurar la estabilidad financiera de los países miembros (189) endeudándolos, ahora en manos de Kristalina Georgieva (búlgara), observó y evaluó con su equipo técnico las políticas y programas del actual gobierno colombiano, mediando la participación de 180 economistas de diferentes países, calificándolos con 5.0 (cinco cero), dándole un espaldarazo por su solidez y fundamentos. Sin embargo, la noticia fue silenciada; gracias a la “Doble W” de Sánchez Cristo se pudo conocer.

lileguar@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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