martes 30 de junio de 2020 - 12:00 AM

Tendencias nada más

algo que parecía poco probable hace un año: emigración de retorno hacia asentamientos menores y al sector rural
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Que cada 36 horas están matando a un líder social en Colombia, no es una tendencia sino vergüenza –que como dice Gabo suele tener mala memoria-, vuelta rutina; y un escándalo en los informativos internacionales; con datos como este, nos siguen viendo como una manada de cuatreros. Y con estas Pedro, pidiendo sedes para campeonatos mundiales o quejándose del por qué será que esos terroristas, bandoleros, chusmeros, guerrilleros sin causa no se desmovilizan, dejan de reclamar tierras robadas y se vienen a gozar mieles de paz, de las cuales gozan todos los colombianos de bien.

Pero no era a esa tendencia sin frontera hecha rutina –El Espectador rinde homenaje a la memoria de 442 líderes asesinados, publicando breves biografías de cada uno-, a la que iba a referirme; sino a la de los cambios sociales que se avizora vendrán después de las cuarentenas, ahora que el país es solo coronavirus y los demás que esperen. Como no hemos sido educados sino evangelizados, según Ricardo Silva presentando su nuevo libro “Río Muerto”, pues los procesos para cambiar comportamientos sociales son lentos, esto para calmar condenas con razón a la indisciplina social, en circunstancia tan sorpresiva como dramática. ¿O esperaban que pueblos malformados y hambrientos, se comportaran disciplinadamente, sobreponiendo el interés general al sálvese quien pueda? Nadie da de lo que no tiene, decían los abuelos. Y la educación formadora no se improvisa.

Otras tendencias sociales se verán en el mediato futuro, con la introducción de nuevas formas de vivir; con el teletrabajo, que tampoco es todas las actividades y lo que resta por reglamentarlo para que los beneficios no queden para un solo lado, se pasará más tiempo en el hogar, lo cual impone nuevos diseños en la viviendas, más demanda de casas que de apartamentos; los consumidores disminuirán desplazamientos para abastecerse; la congestión vehicular disminuirá así como la congestión urbana; y algo que parecía poco probable hace un año: emigración de retorno hacia asentamientos menores y al sector rural despoblándose hace un siglo, también por costos; manejos horarios sin el patrón encima, conflictos familiares, menos polución. Hipótesis sobre tendencias para entenderlas, evaluarlas y validarlas. Que no suceda lo rutinario; que lleguen sorprendiéndonos con los pantalones abajo.

Adenda:- No podía menos que dejar un renglón para despedir al Ing. Pedro Vivas Guevara, académico y amigo. Paz para siempre.

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