martes 12 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Trabajo es lo que hay

También es sabido que cuando la oferta por desempleo aumenta, los precios bajan como en cualquier mercancía; en estas estamos.
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Si en una avenida se robaron 14 postes de alumbrado público y padecemos continuados raponazos, asaltos urbanos con asesinatos incluidos, artificios, desde los más burdos hasta los ingeniosos, para asaltar ingenuos, en últimas, se está hablando de la salud social de la sociedad afectada, por tratarse de patologías cuyo tratamiento debe ir más allá de la sola represión al delincuente, incluyéndola. La relación entre delincuencia y desempleo, sin ser la única causa -porque también podría hablarse de contenidos educativos para el éxito individual ilimitado o la invitación permanente al consumo-, es bien conocida por los analistas sociales.

Pero, ¿qué tipo de empleo?, ¿cuáles las condiciones laborales de las ofertas de trabajo? También es sabido que cuando la oferta por desempleo aumenta, los precios bajan como en cualquier mercancía; en estas estamos. Además, “trabajo es lo que hay” es una afirmación más incierta hoy, pues crece como espuma la utilización de sistemas electrónicos en los procesos productivos y de servicios, algo que ya observaba el genial Chaplin en “Tiempos Modernos”, hace casi un siglo (1926). Un empleado contratado por horas, al mando de una recogedora de tomates que mi abuela hubiese confundido con trompetas anunciando el juicio final, sustituye a 6 que lo hacían manualmente. Creyeron hace 60 años que la pobreza de la población disminuiría bajando el crecimiento poblacional inyectando el control natal, pues aumentarían las oportunidades de empleo; pero la variable resultó falsa: en Colombia evidentemente la tasa de natalidad bajó dramáticamente (6,5 a 1,4%), sin que los niveles de pobreza disminuyeran, aún antes de la pandemia.

Resulta sedante pero ineficaz entender el desempleo por la pereza, la vida fácil que tanto gusta a los jóvenes; si bien hay empresarios que ofrecen condiciones dignas, aquí, como en EE.UU. y Europa, hacen de las suyas con la sobreoferta de operarios. Un caso nada más: joven de 20 años en Bucaramanga trabajando en casa turno nocturno -herramientas y servicios propios- por horas en un “call center” con sede en Buenos Aires, sufrió un accidente con rotura de tibia; “generosamente” la empresa le informó que le guardarían el empleíto para cuando mejorara, pero nada de seguridad social y menos tiempo pago por incapacidad. Está bien exigir cumplimiento en el trabajo, sin maltratar robando derechos al trabajador. Trabajo es lo que hay, pero...

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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