martes 26 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Tres conejos y un país

Del lenguaje popular, conejero era quien se volaba sin pagarle a la prostituta o a quien le fiaban en la tienda esquinera, el malapaga sin palabra; comenzaba la crisis de confianza en que estamos, del todo por escrito aún para casarse, porque hay que hacer capitulaciones en rango de negocio jurídico, para que cuando se acabe el amor cada uno sepa lo que debe llevarse, sin amarrarse conejos mutuos. Pues esa tendencia social en la cultura llegó a ser oficial desde los Comuneros, sin hablar de las falsas promesas ya del “modus operandi” en política. Larga lista, pero solo tres conejos de la semana que ya pasó.

V.L. titula (19-03-019): “En vilo descuento por pronto pago del predial” porque sí pero no; los contribuyentes no tienen recibos de cobro para pagar solo 3% ordenado por Decreto Nacional; y quienes pagamos confiados en promesas de Enero, pues que se jodan por cumplidos. Otra falta de seriedad con mamadera de gallo, una y otra vez; y todavía llaman a rodear la institucionalidad con votos de confianza. En lo nacional, cuántas veces los indígenas del Cauca bloquean la Panamericana por lo mismo, para que los tengan en cuenta; el libreto ya está hecho: primero desacreditarlos diciéndoles terroristas y porque pobrecitos los niños convertidos en “guerrilleros”, con hambre que no es solo en Venezuela, como si no se supiera que la minga es comunitaria, allí participa toda la familia, en el cultivo y en la protesta. Luego vienen conversaciones con promesas y cifras en el Plan de Desarrollo para que, crédulos, se desmovilicen y hasta luego; como les amarran conejo, al poco tiempo otra vez la burra al trigo. Lo mismo con los maestros, camioneros, usuarios de Electricaribe, defensores del agua en Santurbán, etc., etc.

¿Y qué tal un posconflicto volviendo al conflicto? Los guerreristas no entienden que a unos Acuerdos se llega cuando no hay vencedores ni vencidos, ejemplo después de 50 años sin triunfo definitivo. Los ataques a la JEP, añadidos esperpentos como el del CD proponiendo doble instancia con retroactividad para revisar fallos de las cortes, son sablazos contra destellos de paz iniciales. Otro conejazo que quieren meternos, distrayendo problemas fundamentales apremiantes, entre otros cómo detener las otras violencias, la guerrillera persistente, la paramilitar y narcoviolencia, la común en las calles, la intrafamiliar y la institucional de la empanada.

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