martes 01 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Tres notas críticas

Hay ocasiones en las cuales los adictos a las redes se equivocan y entre tanta frivolidad e invitación al consumo con cualquier pretexto, se les escapa algo rescatable, -ahora que cada día del año hay que celebrar algo reemplazando al santo del día del Almanaque de la Cabaña-. Esta vez llegó una sesuda conferencia del profesor Nuccio Ordine (Universidad de Calabria) sobre la utilidad de lo inútil en nuestras vidas, dirigida a profesores y estudiantes; que cae como anillo al dedo en nuestro medio, plagado de “universidades” expedidoras de cartones consumidores de puntillas, que cuando mucho respaldan a oficiantes mediocres, desactualizados del contexto social, político y técnico nacional y mundial. Decir que se llega a la U. por un título, es entre otras desaprovechar la riqueza de este corto viaje para la herejía, para la desintoxicación mental que es el principio de la investigación, para formar ciudadanos capaces de razonar en paz y cabeza propia; lo importante no es llegar. Pero la rebeldía intelectual es difícil de alcanzar con profesores “businessman”, que consideran inútil todo lo que no es pragmático.

Pero alguien se equivocó esta vez y me envió un registro con motivo de la muerte de la profesora Bárbara Ehrenreich doctora en biología molecular, crítica del culto al pensamiento positivo, al cual nos invitan permanentemente; desconocer la otra mitad, diciéndonos mentiras, es desconocer los opuestos, porque, como leo en este diario, no hay nacimiento sin muerte, ni cosecha sin siembra, ni risa sin llanto, ni descanso sin trabajo, ni noche sin día; de eso se trata la vida misma, es realidad cotidiana. No han faltado propuestas para que los medios informen solo sobre lo positivo que para muchos puede ser lo negativo; la vida en rosa. El propósito político de este engaño salta a la vista: pueblos mansos, acríticos, comiendo entero.

Y preguntas en la red sobre la presencia de obreros, campesinos y gente de calle en manifestaciones “contra Petro”, a menos de dos meses gobernando, exigiéndole resultados. Podría pensarse en el Síndrome de Estocolmo o estado psicológico por extensión hacia colectivos sociales, mediante el cual las víctimas desarrollan empatía por sus esclaveros, captores, abusadores o explotadores, fenómeno popularizado con el secuestro de Patricia Hearts (1.974). Pero en nuestro caso, hizo más la presión con desinformación de patronos, usando amenazas sobre estabilidad laboral.

lileguar@gmail.com

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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