martes 05 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Libardo León Guarín

Turismo con bemoles

Los colombianos –toda generalización conlleva excepciones- tenemos la tendencia a engolosinarnos con soluciones para nuestros problemas sociales, además traídas de los cabellos y adoptadas al rompe, sin suficiente análisis ni proyección en el tiempo, secuela cultural de la Colonia que aún perdura acerca de que nuestro destino no depende de nosotros mismos sino de seres superiores con poder, dispensadores de favores. Para ilustrar con un ejemplo, veamos lo que está sucediendo con el turismo como panacea sin más ni más para muchos problemas sociales llámense desempleo, marginalidad, reactivaciones económicas, la incertidumbre, la inflación alta, el gota a gota, los intereses de usura, la emigración, etc.

Si el desempleo descendió para el trimestre Agosto-Octubre/23 en el área metropolitana de B/manga. del 9.5 al 7.5% (2.3%) y nacional del 0.4% -cuando no hay más al DANE hay que creerle-, se atribuye al crecimiento del empleo en subsectores como el turismo, la salud, la educación y la administración púbica. Aquí es donde hay que tener en cuenta que una economía no puede sostenerse largo tiempo parada sobre desenvolvimientos exitosos como el turismo o el crecimiento significativo de la “burocracia” oficial, por ser frágiles ante dificultades económicas en la población, marginales a los consumos básicos, que sucumben de primero cuando los ingresos no van bien. Otra cosa es apoyarse en el desenvolvimiento de sectores básicos como la agricultura, la minería y la industria en general. De ahí que no sea tan cierto que países como España apoyen su economía en el turismo, no porque no sea fuente de empleo sino porque la agricultura y la industria, tienen fuertes y sostenidos desarrollos. Acaso no venden nuestros supermercados frutas, traídas desde la península ibérica?

Pero si el turismo es lo de apoyar para pueblos olvidados a los cuales se les aparece la Virgen, pensemos también que para muchos ha significado cabalgar sobre su propia efervescencia en períodos vacacionales, puentes y fines de semana. Se trasplantan pedazos de ciudad sobre ambientes apacibles que invitan a la tranquilidad; pero nuestra cultura del festejo y el descanso es otra. Bienvenido el turismo sí pero sin sus bemoles.

Adenda.- Hablando de empleo, que en el Área Metropolitana la ocupación informal haya descendido al 48%, o sea casi al 50% de la fuerza laboral ocupada, sigue siendo un lunar social para quienes no nos acostumbramos a nivelarnos por lo bajo.

lileguar@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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