martes 11 de enero de 2022 - 12:00 AM

Vale la pena soñar

Pero como soñar aún no es delito, hacerlo sobre el futuro incierto que empieza a no ser tan incierto, imaginativos “ilusos” se aventuraron a verlo hoy traducido a hipótesis científicas...

En culturas orientadas hacia lo pragmático meta del éxito, como puede ser la antioqueña o la santandereana, si es que se puede hablar hoy menos que ayer de culturas compactas –de ahí el éxito en parte de la UIS en su concepción inicial-, resulta difícil hablar de sueños como visiones de futuro más allá del ya y el ahora. Que un hijo tenga aquí imaginación para la literatura escribiendo sus sueños o hacia deferentes sensibilidades artísticas, pasa a ser motivo de preocupación familiar. Pero como soñar aún no es delito, hacerlo sobre el futuro incierto que empieza a no ser tan incierto, imaginativos “ilusos” se aventuraron a verlo hoy traducido a hipótesis científicas, que los pragmáticos se están encargando de desarrollar; y a qué costo.

Francisco Leal Buitrago, compañero de estudios en la UN, se pregunta (El Espectador 02-01-2.022) qué sucederá con el Homo Sapiens al paso que vamos. Ya se pueden tener algunas aproximaciones hipotéticas; los planteamientos del conocido historiador Y. N. Harari (1976) con visión macro, dedicado ahora al estudio de las relaciones entre historia y biología, reafirma en reciente entrevista que estamos en una frontera: dentro de 200 años habrá otros seres; la ingeniería biológica modificará códigos genéticos, proceso ya iniciado, y la única talanquera será la ética; los cuerpos biónicos reales llegarán pronto, ya no como fantasmas soñados en historietas, un paso trascendental en los 200.000 años aproximadamente del Sapiens; lo mismo que ir a otros planetas a residir y no solo en viajes efímeros de potentados ostentosos, en mundo cósmico conquistado en lucha también ya iniciada, parecida a la del siglo XVI por poseer América.

Y nosotros aquí en la parroquia dedicados a historiar en micro gobiernos incapaces, de fulano contra fulano que hoy son y mañana podían desparecer totalmente de la historia sin que por ello se afectara la historia del Sapiens. En uno de los soliloquios de Calderón de la Barca, Segismundo reflexiona preguntándose “... ¿Qué es la vida? Una sombra, una ficción y el mayor bien es pequeño. Que toda la vida es sueño y los sueños son”. Pero no es con este sentido pesimista que, iniciando un año, se invita a soñar dormidos. ¡No! Despiertos; porque el Homo Sapiens no está acabado, muy pesar de todo lo que quedó mal hecho.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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