martes 23 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Vergüenza ajena

A veces nos centramos en episodios vergonzosos aislados o en gobiernos como este que, usando una expresión regional, “no da pendolada”
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Entendida como incomodidad, sonrojo, rechazo por algo deplorable, vergonzoso y patético que el otro no siente por lo que hizo. Es lo que estamos sintiendo con procederes “normales” del gobierno y de pantalla la democracia: el nombramiento nepótico de amigos y parientes solo por eso, la concentración hegemónica de poder (Fiscalía, Contraloría, Procuraduría, Cortes), los medios cada vez más cercenados, en evidente desequilibrio de poderes, “Aló Presidente” pintando el país de Alicia. Pero dentro del panorama turbio de los que saben para dónde van, sobresalen episodios más extravagantes que aumentan la vergüenza ajena.

Interesada la derecha guerrerista dentro de su proyecto político en buscar camorra en el vecindario, sin sentir vergüenza del papelón en las elecciones recientes en los EE.UU., ni con las constantes alusiones desobligantes con el anfitrión de los Acuerdos de Paz –vueltos trizas-, para no hablar de la invitación solapada pero permanente a la guerra con Venezuela, el Fiscal Barbosa -ególatra y advenedizo- corrió a intervenir en el resultado de las primarias ecuatorianas para que este país no caiga en el “comunismo” de Correa (!!!), término paraguas para asustar a quienes se apartan del proyecto misionero misional de la derecha fanática.

A veces nos centramos en episodios vergonzosos aislados o en gobiernos como este que, usando una expresión regional, “no da pendolada”; lo dicen encuestas con bajísimos niveles de aprobación donde solo pasan raspando dos ministros y la Sra. Blum opaca entre mediocres anda de cólera; desprestigios que tratan de opacar con los espectáculos de las vacunas, tan tardías como insuficientes, solo para el 1% de la población, tratándose del país con mayor número de infectados después de Brasil en Latinoamérica. Pasemos de los episodios aislados al panorama general porque se trata de una retoma política –Contrareforma la llamaron en el siglo XVI-, que para Colombia planearon en la segunda mitad del siglo XX con la creación, por ejemplo, de “universidades” confesionales religiosas y civiles como la Sergio Arboleda, destinadas a formar cuadros que hagan de cruzados; proyecto que se puso en práctica en el primer gobierno del Presidente Uribe. Dejemos de lado tanta inocencia, pero sigamos sintiendo vergüenza ajena.

Adenda.- Vi en la televisión alemana (DW) el documental “Carbón y sangre” sobre el paramilitarismo en el nororiente colombiano, en complicidad con compañías carboneras; escalofriante. Perdón sin olvido.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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