martes 20 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Vergüenzas y olvidos

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Pero volverán porque la vergüenza tiene mala memoria, decía García Márquez en este país pintoresco, sin empacho ni dignidades; pasan y pasan para la trastienda vergüenzas que en otras sociedades por lo menos sonrojarían: disputamos los primeros puestos en corrupción, violencia, pobreza, en arrodillamientos de “país soberano”; y tierra es lo que hay pero para tapar y tapar, mientras se olvida. Mamarle gallo repetido a los acuerdos sobre la paz, a las mingas indígenas, a las promesas electorales, a la presencia del Estado facilitando paraestados, son experiencias colombianas como para dar cátedra.

Por donde se pinche salta pus, desazón y desconfianza; pero todo va quedando ahí como parte del paisaje: los puentes Hisgaura y Chirajara, un hospital en San Andrés recién inaugurado volando, el acueducto de la Mesa de los Santos, el aeropuerto de Pasto inaugurado a la fuerza, la Ruta del Sol, Electricaribe, los biocombustibles, los tugurios que crecen y crecen, el robo de tierras con desplazamiento forzado, el PAE, el narcotráfico señor de señores, procesos judiciales engavetados... ¿Algo más para aumentar la vergüenza en quienes algún pundonor nos queda en la reserva?

Mientras tanto en Caracol le dedican más tiempo a la muerte de unos perros en Malambo –no justifico los “perricidios”-, que al asesinado del día de otro líder social en Nariño; vergüenza nacional con disculpas incluídas debiéramos sentir por el regreso de venezolanos frustrados, a quienes prometieron oro y moro, con conciertos de bienvenida, para que ahora, enfermos, “limosniando” y con Covid, estén devolviéndose; ilusionados, no imaginaron que llegar a la “democracia” significaba estar peor que allá; y Maduro riéndose del oso de Colombia y del Grupo de Lima, haciendo de comadronas y de “correveydile” de la “comunidad internacional” cualquier cosa que ella sea, autonombrada, como el “presidente” Guaidó, defensora de derechos humanos, la democracia y la paz mundial. Tantas vergüenzas acumuladas, dejadas al olvido, sin repensarlas valorándolas, van minando esta sociedad “de clases medias asustadas, miembros insensibles de las élites rentistas”... y de una derecha extrema conjugados para gobernar, enarbolando la añeja lucha contra el comunismo como forma de tranquilizar conciencias; “y así sí no se puede”. (Humberto de la Calle).

Adenda.- Nunca se imaginó la Colombia Humana ni su líder, la dimensión adquirida en la campaña electoral estadounidense. Para ganar votos cualquier cosa sirve; y el miedo amontona.

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