Publicado por: Luis Ernesto Ruiz
¿Se estarán cumpliendo las palabras proféticas de que habría un papa negro? Nuestro querido papa Francisco es blanco y bien blanco, además latino, sus raíces son italianas, pero puede ser el papa negro profético.
Siempre hemos oído que al superior general de los jesuitas se le ha llamado “el papa negro”, por la supuesta sombra que genera al Pontífice de turno y su gran peso en el mundo entero. Ya tenemos a un respetadísimo jesuita como heredero del trono de San Pedro, en Roma. No será el pigmento de la piel la que le debe mostrar el camino profético a seguir, que detengan la erosión de la Iglesia, sino a la necesidad de hacer importantes cambios dentro y fuera de ella. Su modestia y su carisma en forma rápida están conquistando al mundo, no solo a quienes compartimos sus creencias religiosas. Tengo el pálpito que no obstante el decir que es de la línea conservadora, vamos en camino de un importante revolcón, no solo en la ostentación de las riquezas en quienes se dicen quieren mejorar el camino de los pobres; sino en detener la hipocresía de los pasillos que la circundan, como la doble moral que en algunos casos le asiste.
Me parece que se ha dado la oportunidad de reencontrar el camino. Para los hispanos es indudablemente una oportunidad de que se escuche el dolor de un pueblo que se está esforzando en romper las cadenas de la miseria, donde el dolor y la tristeza es el pan de cada día por los índices de violencia que nos aquejan. Es importante llevar a la mente de una gran población en conflicto en nuestra América un cambio de actitud, como la de enfrentar la solución a los inmensos problemas sociales que nos asisten. Se ha conocido los esfuerzos en sectores de la Iglesia, especialmente en los campos, en luchar por la reivindicación de los derechos de campesinos, pero los púlpitos urbanos están huérfanos de reclamar el respeto a la moral y las buenas costumbres. Nos gustan los derechos pero nos olvidamos de los deberes.









