Publicado por: Luis Ernesto Ruiz
El doctor Hugo Serrano Gómez (q.e.p.d) debe estar dándose golpes de pecho en el más allá, pues ni siquiera los herederos de sus votos musitaron algo ante el anuncio de TGI de hacer maletas. Silencio total de la clase política, al igual que nuestros gremios. Le quitarían a Santander la segunda empresa que más factura y las contribuciones que de ahí se desprenden.
Y qué decir de la pérdida en la generación de empleo -no sólo los directos, sino los indirectos-, pues ha de advertirse que habrá muchas empresas del sector privado que se irían detrás de ella.
No podemos olvidar del crecimiento que va a tener TGI: ya incursionó en el Perú y es la dueña de la transportadora de gas. Hoy las empresas petroleras no pueden quemar el gas en sus campos, este se utiliza en la generación de energía para sus necesidades y el que sobra tendrá que ser transportado, los tubos de TGI están llenos. Habrá que construir otros; las oportunidades se irán a centralizar de nuevo en Bogotá.
Hay que hablar con Petro. Su Secretario de Gobierno es afecto a estas tierras y desde luego él no querrá perder el respaldo que pueda conseguir en Santander. Señores, hay que hacer algo pronto, porque la orden de la señora Presidenta de la Junta de TGI es que al terminar el año esté en Bogotá. Qué lástima que se barajó el nombramiento de Fernando Gómez Franco por un twitter desafortunado. Seguramente no le hubiese hecho daño a su departamento como sí se lo hará quien lo reemplazó.
Estoy seguro de que el Doctor Ricardo Roa quiere a Santander, ya son muchos años los que ha compartido con nosotros, estuvo vinculado a la ESSA; al final gerenció la empresa hasta que se cumplió el proceso de “pacificación” del país.
Doctor Hugo, yo creo que una tiradita de pies a sus excompañeros del Congreso no caerá mal, ni la pellizcadita a nuestros gremios. No necesitamos ser Suma Cum Laude para deducir el daño que se le hará a Santander con este traslado.









