miércoles 05 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Aquí, la culpa no fue de la vaca

De otra parte, dirigentes de las centrales obreras, recibiendo ese bocado que les servía el fallido ministro de hacienda, para sumarlo a un archivo represado de protestas frustradas...
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Recordando el famoso libro de Camilo Cruz, nos recuerda que el verdadero enemigo del éxito no es el fracaso. Aquí, es evidente la terquedad de varios actores que están llevando a este país a un despeñadero.

Empecemos por un presidente que parece solo ve su ¨famoso¨ programa de TV. donde cree que lo que muestra, es el país que está gobernando, (si es que lo está haciendo); por lo tanto, no conoce qué es lo que pasa en nuestra sufrida Colombia, en donde estamos en la segunda oleada de protestas, siendo la primera, anterior a la pandemia del COVID 19.

Y es culpable porque si bien está tratando de sobreaguar ayudando a los más necesitados por la pobreza, ahora tiene que sumar a los generados por el frenazo de la economía, que sacó volando por todas partes millones de colombianos, que ahora difícilmente tienen para dos comidas. El desconocimiento de esta realidad y la terquedad de un ministro que puede tener más cartones que un tugurio, su arrogancia y soberbia, le impiden lo fundamental: comunicarse con un país, en una de las épocas más difíciles de la historia.

De otra parte, dirigentes de las centrales obreras, recibiendo ese bocado que les servía el fallido ministro de hacienda, para sumarlo a un archivo represado de protestas frustradas, lograron mover a un país para salir a reclamar, no solo lo que este gobierno le tiene pendiente, sino el de todos los anteriores; especialmente la juventud ha hecho mella las dificultades en la educación y las faltas de oportunidades en el trabajo.

Y el tercero, el ambiente político que estamos viviendo en un país fraccionado en dos mitades, donde estamos próximos a elegir un nuevo gobierno. Ni corto ni perezoso, Petro, sabe que solo tiene oportunidad de llegar a la presidencia si este país sigue incendiado y esa violencia le dará la oportunidad que los Adecos le dieron a Chávez en Venezuela.

La cuarta, la falta de liderazgo, hemos visto que no hay con quién. Solo si tomamos conciencia, nos unimos y participamos, encontraremos una salida.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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