miércoles 29 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Debiera sorprendernos

Otro aspecto que ya no sorprende a los colombianos son los continuos asesinatos de miembros de nuestra fuerza pública, pareciera que fueran fusibles para quemar y ya, se pone otro.
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Pero a los colombianos ya no nos sorprende nada: empezando por la corrupción, se está destapando la olla podrida del Ministerio de las TIC; se adjudicó un contrato billonario, para llevar el internet en Colombia; obra titánica por supuesto y además justa, para que la civilización llegue a los lugares más recónditos.

Pero como no podía haber excepción, llegó la mano negra de la corrupción, lo que está rebosando la taza, es que, un caballero experto en estas lides que debería estar recluido en su casa pagando una condena, porque ya había saqueado a la ciudad de Bogotá, en compañía de los Nule y de los Moreno Rojas; armó la tramoya para quedarse con este jugoso contrato, asaltando ahora los presupuestos de la nación.

Emilio Tapias parece ser el cerebro de este estropicio, estaba libre de circular por todos lados, tenía una oficina en Bogota en el parque de la 93, para gestionar contratos, en lo que parecía exitoso, sabiendo las puertas que debía tocar. Ni corto ni perezoso coronó el billonario contrato del internet.

Su estrategia es cantar y volver a coger la calle para continuar en estos lucrativos negocios, vamos a ver cuántos funcionarios caen, y hasta donde estuvo comprometida la Ministra, porque nuestro presidente la sigue teniendo en buena estima. De otra parte ya salieron los nombres de varios parlamentarios a bailar en este proceso, hay uno que sale en demasiadas juergas, pero como siempre no pasa nada.

Otro aspecto que ya no sorprende a los colombianos son los continuos asesinatos de miembros de nuestra fuerza pública, pareciera que fueran fusibles para quemar y ya, se pone otro. Esta semana que pasó murieron 10 miembros del Ejército en aleves emboscadas, un Mayor ha entregado su vida en honor de una patria que ya no tiene corazón. Llegamos a la modalidad de la ley pistola de Pablo Escobar, ahora se persigue a los policías y se dispara a mansalva y sobre seguro.

Vamos camino al despeñadero, sigo pensando que como el sapo metidos en la olla, nos van cocinando poco a poco y no nos damos por aludidos...

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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