miércoles 04 de mayo de 2022 - 12:00 AM

Dolor de Patria

Quienes como yo hemos salido muchas veces en defensa la institución castrense sentímos vergüenza y dolor, sí, dolor de Patria, esto no ha debido ocurrir, donde el respeto a los derechos humanos era un norte que siempre se respetaba

Dolor de Patria fue el que se sentimos al oír las declaraciones de quienes estaban reconociendo ante las madres que habían perdido sus hijos en manos del Ejército, en la audiencia de la JEP que se llevaba a cabo en Ocaña, cuando un sargento del Ejercito decía, “yo asesiné a su hijo”, y le entregaba una rosa muerta a la madre. Quienes como yo hemos salido muchas veces en defensa la institución castrense sentímos vergüenza y dolor, sí, dolor de Patria, esto no ha debido ocurrir, donde el respeto a los derechos humanos era un norte que siempre se respetaba, siempre fui testigo en lo pertinente a la Quinta Brigada y a la Segunda División, de no existir ninguna orden que tuviera que ver con la violación a este importante respeto derecho de gentes.

Esto no fue ninguna política institucional, pero ahí esta la punta del ovillo y hay que seguir en busca de él; porque ésta no es la institución que conozco, a la que le he dedicado buena parte de mi existencia. A la verdad hay que seguirle el camino y hacer la reparación a los dolientes de esta dolorosa tragedia que nos enluta el alma.

Se necesita dureza de corazón para reconocer estos deplorables hechos, y debe ser el ejemplo para lograr que toda la verdad salga, pero lo más importante es la no repetición. Los sacrificios que se han dado en la propia fuerza y el buen ejemplo de un gran número de sus actuaciones, como lo que han representado en la libertad y el orden en nuestra pobre democracia, se tiene que lograr y se debe blindar para que nunca, y es nunca, se repita esta deplorable conducta.

La JEP esta en mora para que los mayores responsables de toda la sangre derramada a lo largo y ancho de nuestra patria como son las Farc, para que expresen públicamente la verdad de todas sus actuaciones, ya ha transcurrido el tiempo suficiente para que no sea solo el premio del cual han gozado, sino la sanción que están en mora de recibir. El tiempo y el silencio de la JEP son propicios para que la delegada de la ONU se atreva a decir que el culpable en Bojayá fue el Estado colombiano. Válgame, Dios.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad