miércoles 01 de julio de 2020 - 12:00 AM

Dolor de Patria

esos no son soldados, y estos hechos no son con ocasión del servicio para que vayan a una guarnición militar, enlodando con su presencia las virtudes de una institución que sí le ha cumplido a los colombianos
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Sentí en días pasados cuando oficiales sin honor y sin escrúpulos enlodaban el uniforme de nuestro Ejército, inmersos en actos de corrupción; pero ahora se destroza el alma de quién ama y respeta esta institución patria, con el demencial acto de 6 soldados, secuestrando y violando a una niña de 11 años, quién es apenas un bebé que despierta a la vida con semejante horror, que la señalará por siempre en el camino de su existencia.

Vergüenza, dolor, soberbia, despierta en nuestro interior y un deseo de cobrar este crimen a estos asesinos que han destrozado el corazón de este pequeño ser, a quien le han destrozado la vida, así como a su familia.

Merecen que sobre ellos caiga todo el peso de la ley, la que debe ser pronta y cumplida y que paguen en una cárcel regular su atroz crimen, esos no son soldados, y estos hechos no son con ocasión del servicio para que vayan a una guarnición militar, enlodando con su presencia las virtudes de una institución que sí le ha cumplido a los colombianos, donde hay viudas, huérfanos y padres adoloridos por haber entregado un ser en defensa de la patria. Ahí no caben monstruos de esta naturaleza.

Qué nos ha pasado, que ya no sentimos, como cada semana vemos cómo se atropella a un infante, la niña que pierde sus miembros porque un grupo fuera de la ley la incorporó a la fuerza obligándola a colocar un elemento explosivo. Lo vemos a diario en el sur del país o más cerca a nosotros en el Catatumbo donde menores son llevados a servir de escudo ante las fuerzas del orden.

Qué nos pasa, que ya salió de nuestra memoria, todos esos menores incorporados por las Farc, casi todos violados y muchos de ellos enterrados en las montañas, todavía sin contar la verdad por sus propiciadores de esta violencia atroz y sin que se haya reparado a sus familias, todavía sin castigo.

El ejército en camino de su depuración debe hacer porque este castigo sea ejemplar.

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