miércoles 29 de julio de 2009 - 10:00 AM

Hemos tenido bases desde que nacimos

Mucha tinta ha corrido en los distintos medios en las recientes semanas con el anuncio de que en cinco de nuestras bases militares, los norteamericanos podrán utilizarlas en sus operaciones de Inteligencia Técnica encaminadas al control en esta parte del hemisferio. Esa es la razón monda y lironda.

De paso, serán de gran utilidad en la lucha contra el narcotráfico y para nosotros, de papaya, para librarnos de quienes apoyados en este mal nos dan una fuerte dosis de terrorismo, enmarcado en ropajes de luchas por la reivindicación social. Bien vale decir que en ningún lado – por parte del Gobierno y las Fuerzas Militares- se ha dicho que se abrirán bases estadounidenses, sino que se fortalecerán las existentes colombianas, como el Presidente lo reiteró en su discurso al Congreso el pasado 20 de Julio.

Tampoco podemos negar que necesitamos de los demás y más siendo Estados Unidos la potencia mundial. Llamémosla 'cooperación contra las drogas', o 'responsabilidad compartida' o cualquier otro nombre. Pero siempre hemos tenido la ayuda, asesoría o intervención sana o interesada de los amigos del Norte.
Dos temas son claros: el narcotráfico y las cifras que justifican el hecho que nos echen una manito más directa; Colombia desde el año 2000 hasta hoy ha reducido en un 61% la producción de coca. Combatir el comercio de las drogas es imperante, asumir esa responsabilidad de apoyar esta presencia extranjera es conveniente, porque lo que se juega es el futuro de nuestras sociedades, la salud y la esperanza de las generaciones que vienen.

Es innegable que esto pisa callos de nuestros inquietos vecinos y más en épocas preelectorales. Pronto veremos múltiples referencias al imperialismo americano, como si lo que estamos viendo fuera nuevo. Prudencia deben tener nuestros gobernantes; nada de dejarse sacar de la ropita, aquí pueden jugar especial papel quienes son de buen recibo de Chávez para ayudarle a bajar la calentura y así restablecer pronto nuestras relaciones comerciales, donde Santander se ha visto especialmente afectado.

Pensar que a Uribe le tiembla el pulso, no creo; cuando era gobernador de Antioquia proponía traer los cascos azules. Lo mejor es andar despacio, ir con cuidado y manejar la diplomacia, en la cual hemos perdido dimensión.

Ñapa: Sin duda uno de los hombres con buen recorrido en las lides de la política nacional e internacional y en temas de seguridad llega como ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, reconocido politólogo que ha hecho brillante carrera como Asesor de Asuntos Políticos y de Seguridad del Presidente Virgilio Barco, embajador de Colombia en Estados Unidos y en los últimos siete años, cabeza visible de la Federación Nacional de Cafeteros. 

 

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