miércoles 20 de mayo de 2009 - 10:00 AM

¿A quién beneficia?

Es la pregunta que a diario me hago al presenciar con cierta regularidad el problema de los 'falsos positivos', lo que nos debe general interrogantes de más profundidad para poder salvar la Institucionalidad. Es claro que estos actos cometidos por un grupo de personas que no respetaron el honor de las Fuerzas Militares, no pueden ser bien recibidos y la justicia debe esclarecerlos con prontitud para bien de todos.

Es importante mencionar la directriz fundamental desarrollada desde el Ministerio de Defensa. 'El fortalecimiento del Estado de derecho es la condición necesaria para cumplir con el propósito de la Seguridad Democrática: la protección de todos y cada uno de los habitantes de Colombia, como dispone la Constitución Política'.

En desarrollo de esta debemos reconocer las labores de la FF. MM. y su decidido desarrollo de estrategias encaminadas a garantizar los derechos constitucionales de cada colombiano. Si se revisan las informaciones consignadas por el Ejército en la web, se puede constatar cómo desde el 2008, en 35 Centros de Instrucción y Entrenamiento del país, se implementaron sendas pistas o escuelas de Derechos Humanos. Y señalar igualmente cómo desde el 2007 el Ministerio de Defensa creó el Comité Institucional del seguimiento de los comandantes, en el que participan la Fiscalía, la Procuraduría, el CICR y Naciones Unidas.

Existen voces que argumentan que los llamados 'falsos positivos' han sido financiados bajo la figura de los 'gastos reservados' vigentes por la ley 1097 del 2 de noviembre del 2006. Pero pensemos un poco más allá, no es desde luego un asunto fácil cuando vemos que las FF MM han hecho un esfuerzo inmenso para el mejoramiento de sus actividades, porque el único fin que siempre ha estado en ellos, es la protección constitucional de los colombianos con una lucha frontal para que el narcoterrorismo no llegue a manipular los destinos de la nación.

No podemos entregarnos a los vaivenes políticos de los buenos y los malos, polarizando a nuestro país en una forma inmisericorde que nos puede llevar al despeñadero; en quedarnos con la mirada a veces reducida que entregan nuestros noticieros e investigar un poco más, para darnos cuenta de una ética sana por parte del Estado en su lucha y llegar a preguntarnos a quién benefician esto horrendos hechos. Quizá al dinero fácil de nuestras últimas décadas promovido por fuerzas oscuras cercanas al narcotráfico y no llegar a los facilismos de poner en entredicho a la instituciones que rigen nuestra sociedad colombiana.

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