miércoles 05 de febrero de 2020 - 12:00 AM

La ley del embudo en Avianca

Pero las perlas son por todos lados, ya sabemos que cuando ellos cambian no indemnizan, pero si uno lo hace sí le llueven rayos y centellas.
Escuchar este artículo

Lo ancho para ella, lo delgadito para el cliente. Cumplen cien años, no son cien años de soledad como García Márquez, son cien años de la misma receta. Ella puede cambiar todo lo que se refiere al pasajero, siempre hay la excusa del mal tiempo, o congestión en los aeropuertos. Raro me parece, yo tengo un viaje el 10 de marzo desde Bogotá a Bucaramanga y ya me anunciaron retraso en el vuelo, la pitonisa les pronosticó tormenta, congestión o un mantenimiento de última hora.

Hacen cambios y no siempre notifican al pasajero, uno se entera cuando hace el Chekin con el debido tiempo, o cuando se llega al aeropuerto, como le pasó a una señora de edad y su hija, viajaban a Santa Marta en vuelo directo y en el aeropuerto les comunicaron que esos vuelos se habían acabado y tenían que viajar por Bogotá; ya sabrán de las incomodidades porque en esa fecha de diciembre, tropiezos van, y vienen, casi tienen que darse el abrazo de año nuevo en el avión, con piloto incluido.

Pero las perlas son por todos lados, ya sabemos que cuando ellos cambian no indemnizan, pero si uno lo hace sí le llueven rayos y centellas. Un caballero compró un tiquete a Nueva York en abril, por internet, el regreso es a la medianoche, este caballero se equivocó, escogió el domingo y no el lunes, al darse cuenta del error, al otro día en las horas de la mañana, solicitó el cambio en igual tarifa y podía ser cualquier día siguiente, no habían transcurrido las 24 horas de la compra, el cambiecito costaba mas de tres millones por pasajero, suma igual a lo que habían costado los tiquetes.

De las promociones ni hablar, castigan millas y segmentos, esto es dinero, cobran el cambio de silla, y el peso de maletas. Simplemente es un engaño, porque le quitan privilegios y servicios.

Se siente satisfacción a bordo, con la experiencia de nuestros pilotos y el interés del buen servicio a bordo. La consideramos nuestra, hoy es una extraña.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad