miércoles 15 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Luis Ernesto Ruíz

La paz total

No hay duda que es un buen slogan de campaña, y aun lo sigue siendo, nada más que eso: un buen objetivo para encontrar opinión, y para Petro, que sigue en campaña, y no ha caído en cuenta que las elecciones para llegar al poder pasaron y ya lo tiene. Lo grave es que no ha podido gobernar.

Si no, veamos cómo va el acuerdo de paz con los ‘elenos’, dialogando pero secuestrando, con la excusa que necesitan subsistir, y del traqueteo, como dijo Petro, (en una intervención juiciosa ante las FF.MM.) después de reclamar la entrega del Padre de Luis Díaz. ¿Qué?, no podemos creer que han tenido fondos para crecer exponencialmente después de que las Farc dejaron áreas libres y ¿ahora necesitan que el Estado los financie? Es una lástima que el ELN ha dejado pasar momentos históricos en muchos gobiernos para llegar a encontrar caminos de paz y reconciliación, van a quedar en la historia como terroristas y traquetos. Todavía hay espacio para recapacitar entregando los secuestrados (algunos completan más de 2 años) y cerrando esa página de la violación permanente de los derechos humanos.

Y otro más como “ Colombia Potencia mundial de la vida”, y tenemos que ver a diario un país hundido en la violencia y la inseguridad, muertos por doquier, hasta por robarse un celular. Pero como dicen: sigue sonando la matraca, especialmente en el exterior, lástima que en todos los foros la gente se sale porque ya le conocen su carreta.

Su papel en el mundo de conciliador de conflictos no le cala, cuando todos saben que es un tipo conflictivo, ahora y siempre, al mundo se le habla de paz y vida y por ejemplo, en Colombia se le ponen palos a la carreta de la salud: ¿Cuántos ancianos y niños van a morir en la puerta de los hospitales o reclamando sus urgentes medicamentos, todo para presionar una reforma que va a atentar contra la vida?

Ahora quiero recomendarle a nuestro Presidente: gobierne con los que saben vengan de donde vengan, crea en la Colombia productiva, para que al final sus propios amigos no lo vapuleen.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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