miércoles 11 de diciembre de 2019 - 12:00 AM

Lo persiguen las tormentas

Mi querido Presidente, la fiebre que lo atormenta no está en las sábanas y usted parece no darse cuenta, si no renueva su gabinete pronto no le va a llegar Niño Dios
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A nuestro pobre presidente Duque, bien se acuerdan cuando tomó posesión de su cargo, tremendo aguacero con vientos incluidos, parece que desde entonces le anunciaban que no le iban a faltar las tormentas en su gobierno. Y sí que lo estamos viendo, desde todas partes le llegan rayos y centellas, y hasta fuego amigo le toca resistir; alguno de ellos le pidió que renunciara (poca solvencia moral tiene para solicitarlo).

Parece que este barco hace agua, y si no se pone las pilas, no importa que tanta quiera sacar si le va a llegar de todas partes. Hasta el señor Procurador se le está metiendo al rancho, porque no quiere ocultar que lo que quiere es el puesto del pobre y sufrido Duque.

Mi querido Presidente, la fiebre que lo atormenta no está en las sábanas y usted parece no darse cuenta, si no renueva su gabinete pronto no le va a llegar Niño Dios, y dele gobernabilidad a lo que le falta de período, antes que se despelote el país y los paganinis seremos todos.

No hay duda de que tiene muy buenas intenciones, y algo se ha hecho así no lo sepa comunicar, además cargar con tanto fardo a cuestas no es nada fácil.

Llueve o truene el país se está moviendo, la paz no se ha comprometido, los que están afuera ya no vuelven y la militancia desmovilizada quiere de verdad hacer algo diferente de comer de la que sabemos y matar a sus hermanos. Quieren ese nuevo modo de vida que ya han experimentado.

El problema es que el mundo ha cambiado, las distancias se han acortado en su comunicación, pero no en su ingreso, los jóvenes quieren tener oportunidades como los hijos del patrón y los círculos de miseria en las ciudades ahora se ven incrementados con la pobreza venezolana.

Por eso marchan y lo hacen con alegría, así propicien la presencia de los vándalos en las calles.

Sí, el mundo es otro, está mamado de los políticos, de la corrupción, de las diferencias en oportunidades.

Tenemos que prepararnos para lo que se avecina.

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