miércoles 04 de agosto de 2021 - 12:00 AM

Los recuerdos de un buen amigo

Rafael fue un hombre que hablaba con la sonrisa a flor de labios, la verdad no lo vi salido de casillas, aunque sí firme en sus conceptos sin salir de esa sonrisa que lo hacia siempre comprensivo.
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Creo que nos conocimos desde siempre, siendo muy jóvenes las familias vivían muy cerca, ellos en la carrera 30 y nosotros en la carrera 28, vecinos a lo que era el parque de Mejoras Públicas. La relación era más de los padres y giraba la amistad alrededor de la familia Gómez Gómez. El tío Policarpo se asoció con don Efraín Ardila y Alfonso Gómez, para comprar una finca a la que llamaron La Loma.

El contacto más bien fue en la vida profesional, empecé con la cercanía a Jorge, cuando participé activamente en la vida del Partido Liberal, yo era Concejal de Bucaramanga y Jorge también lo era, de todos los municipios del Area Metropolitana, además de miembro del Congreso de la República.

Rafael era un juicioso empresario, pero nuestro vínculo era la Unab, yo empecé a pertenecer a la Junta de la Unab y él empezaba su recorrido en la academia y en la alta dirección, para luego integrar la Junta Directiva. Cuando don Armando partió a la eternidad, Rafa asumió la vicepresidencia de la Junta acompañando a Alfonso Gómez, quien asumió la Presidencia. Y en equipo con Alberto Montoya y con el respaldo de una Junta responsable se disparó el crecimiento, desarrollo y solidez de la Unab en el Oriente colombiano.

Rafael fue un hombre que hablaba con la sonrisa a flor de labios, la verdad no lo vi salido de casillas, aunque sí firme en sus conceptos sin salir de esa sonrisa que lo hacia siempre comprensivo. Poco a poco vio el sueño cumplido, el de una Institución dedicada a formar profesionales, no solo con conocimiento y deseo de servicio, sino con la rectitud y ética en estos propósitos.

Innumerables frases se han escrito de su talante, que harán imborrable su existencia, quiso el creador llevárselo en la cima de sus conquistas, deja en especial una hermosa familia. Para su esposa Nancy, sus hijos y sus nietos, como para toda la familia Ardila Duarte, mi sincero abrazo de condolencia. Estará por siempre con nosotros.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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