miércoles 20 de abril de 2022 - 12:00 AM

Siguiendo las coincidencias

Sí, en la guerra, la información y la desinformación son una forma de ella. Nosotros estamos viviendo este fenómeno en la guerra interna en que vivimos

Estos días he podido leer la opinión de mis compañeros de columnas en Vanguardia, la influencia de los medios y de cómo se utilizan estos para compartir la verdad, de tal suerte que el interesado podrá tener información o desinformación según el interés de quien la produce.

La guerra ha sabido explotar esto como una de las formas más importantes de lucha. La estamos viendo en el conflicto que hoy se vive con la invasión a Ucrania, y la verdad se confunde en medio de ese conflicto, no solo para los que la observan desde la distancia, y muy seguramente a los que las están viviendo.

Mientras Putin sale a los medios para hablar de la guerra bacteriológica o las posibilidades de desencadenar un ataque nuclear, su ministro calma los ánimos hablando de los comportamientos salidos de tonos de su jefe porque él trabaja y bebe mucho.

El presidente Zelensqui nos muestra las fosas comunes de los crímenes productos del invasor en Bucha, el ministro ruso habla de que Ucrania está presentando al mundo una información preparada para engañarlo. Cada cual quiere mostrar la cara de su moneda. ¿Dónde está la verdad?

Sí, en la guerra, la información y la desinformación son una forma de ella. Nosotros estamos viviendo este fenómeno en la guerra interna en que vivimos, primero muchos no lo quieren reconocer, no habían nacido para conocer las atrocidades que se cometieron, por eso son susceptibles de recibir mensajes que por no conocer el pasado los motiva de diferentes formas.

La política es el caldo de cultivo de esto y los medios, que hoy son muy abiertos, porque desde diferentes frentes se recibe información y desinformación que no se puede digerir con facilidad.

En mi columna de la semana anterior planteaba cómo se estaba manipulando el doloroso caso de la muerte de 11 ciudadanos, que así se suponga estaban fuera de la ley son ciudadanos de este adolorido país. La fuerza pública obró con informaciones que llegaron al mando demostrando que eran delincuentes y la comunidad descalifica esa información, pero esta comunidad vive permeable al narcotráfico. IAS, ¿dónde está la verdad?

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad