miércoles 20 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Ya lo habíamos advertido

Tampoco es una gripita como algunos dicen, pero tenemos que aprender a convivir con el virus, como lo hemos hecho con otros, de esto saldremos, pero esperemos que sea con los menores daños en la salud y en la economía.
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Cuando comentaba que al Presidente Duque lo convertirían en un pastorcito mentiroso, porque lo que nos contaba en su programa diario en TV, del dicho al hecho, había mucho trecho, recibí palo. En un editorial de Vanguardia el día de ayer se solidarizaba con quienes ya habían reclamado al presidente por las necesidades urgentes de nuestra región, porque las cosas que se prometían no se cumplían.

Algunas no eran de su resorte, como la respuesta de los bancos, donde el crédito blando no aparecía y como lo sentimos, no aparecerá, ya lo veremos en sus balances, serán aquellos que no pierden en la pandemia. Pero refiriéndome a los compromisos del gobierno, en atender las deudas a clínicas y hospitales, de eso “na nay cucas”, como dicen los muchachos. Parece que la ley de punto final, no lo es, se convirtió en raya interminable.

Yo no dudo de las buenas intenciones de nuestro presidente, y que el liderazgo que ha asumido ha representado la vida de muchos colombianos, el país esta sufriendo y de eso estamos conscientes, es el buen camino que se siguió, así como salir de nuestro invernadero en forma lenta y controlada, es la mejor estrategia.

Pero el tigre no es como lo pintan, los enfermos portadores están ocultos, y solo si se hacen las pruebas, los conoceremos, estos hay que multiplicarlos por 10, porque nos demostrará hasta donde ha ido la pandemia con la que tenemos que convivir en el futuro.

Lo más grave es el miedo, de eso ya han hablado los que saben, éste, hace mucho daño, la ansiedad no solo daña el cuerpo sino el alma, y genera conflictos graves en la convivencia en que tenemos que persistir. Tampoco es una gripita como algunos dicen, pero tenemos que aprender a convivir con el virus, como lo hemos hecho con otros, de esto saldremos, pero esperemos que sea con los menores daños en la salud y en la economía.

Presidente, no olvidemos que el que mucho habla, mucho yerra. Lo mejor es hacer sin mirar a quien. Como dicen otros.

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