lunes 08 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

$3.000 millones

Políticos que hacen carrera para enriquecerse y amasar fortunas. Benedetti ha sido un camaleón que ha pasado de partido en partido, ahora milita en la Colombia Humana.
Escuchar este artículo

Esa cifra corresponde al monto que, presuntamente, no ha podido justificar ante la DIAN el senador Armando Benedetti y sobre el cual es investigado por la Fiscalía al aparentemente adelantar maniobras fraudulentas, entre 2002 y 2018, con el fin de incrementar su patrimonio. El parlamentario, como suele suceder en este tipo de casos, se defiende argumentando persecución política y judicial en su contra. Aduce, además, que se está violando su fuero como congresista porque su juez natural es la Corte Suprema de Justicia y no el ente acusador.

Tres mil millones de pesos pueden ser mucho o poco, es relativo, sin embargo, reflejan lo que para la mayoría de colombianos representa la institución más desprestigiada en el país al albergar personajes que, como este senador, se sirven de su dignidad para defender no los intereses de sus electores sino los particulares. Políticos que hacen carrera para enriquecerse y amasar fortunas. Benedetti ha sido un camaleón que ha pasado de partido en partido -ahora milita en la Colombia Humana- quien dice “defender y luchar por las minorías y las causas sociales”.

Le va muy bien con las causas, no hay duda. Y así como Benedetti va cambiando de postulados hay representantes en ese recinto sagrado de la democracia que, sin sonrojarse, le dictan a sus compañeros el voto, voz en cuello, como remasterizando aquella ‘jugadita’ del bachiller Macías, y así, escalan rápidamente en la burocracia de los cargos directivos para alcanzar una dignidad, como el caso de la ilustre presidenta de la Cámara de Representantes, Jennifer Arias, una llanera matriculada en el Centro Democrático, quien ostenta semejante responsabilidad pero que no ve problema alguno en gritar “Anatolio, vota sí”.

Es la misma que está enredada intentando justificar el posible plagio suyo en una tesis para optar por el título en una maestría y la que, como si eso fuera noticia, destacó la revista Semana por las ‘piernas de infarto’ que exhibió en el último partido de la Selección Colombia de Fútbol en el Metropolitano de Barranquilla.

Un viejo sabio decía, con sonrisa socarrona, “eso es lo que da la tierrita”. Tenía la razón.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad