martes 29 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Agua pasó por aquí...

El día que decidimos dejar la suerte del agua en manos de los políticos nos condenamos a ver cómo los recursos destinados a calmar la sed de las poblaciones se fueran, en su mayoría, por las tuberías oxidadas de la corrupción. Según el Plan Nacional de Abastecimiento de Agua Potable y Saneamiento Básico, el 44 % de las zonas urbanas en Colombia no cuentan con acueducto. Eso es una tragedia cuando, en contraste, nos preciamos de ser uno de los nueve países del mundo con más recursos hídricos.

Pero eso de nada sirve cuando un municipio como Piedecuesta, privilegiado por las fuentas hídricas que abastecen su territorio, ha demostrado una dramática incapacidad para asegurar su cobertura, como lo reveló este diario en su pasada edición dominical. Las decisiones equivocadas y la falta de voluntad política, entre otras causas, tienen a este municipio que hace parte del área metropolitana de Bucaramanga en una encrucijada. Y esa foto se reproduce por donde se mire.

Ahí está, por ejemplo, el fallido acueducto de Los Santos, un proyecto que inició su ejecución en junio de 2015, pactado a 18 meses por cerca de $30 mil millones, siete años después no ha salido la primera gota de agua por los grifos. O en Vélez, obra que inició en esa misma época y ha tenido, hasta la fecha, nueve suspensiones en un proyecto que debía culminar en doce meses.

Hace 14 años, en la gobernación de Horacio Serpa, solo 12 de los 87 municipios que conforman el departamento de Santander contaban con saneamiento básico. La historia, a hoy, es un entramado obsceno entre dirigentes políticos que se cruzan entre sí, con apertura de investigaciones sobre sus cabezas las cuales terminarán, seguramente, abrigados bajo el manto de la impunidad. Su mejor defensa -eso lo saben- es el vencimiento de términos.

En el caso de Bucaramanga, se cierne sobre el vital líquido la amenaza de la contaminación por minería ilegal en el páramo, cuyo nombre quiere explotar políticamente el actual alcalde, proponiendo la ridícula idea de rebautizar el área metropolitana como de Santurbán. ‘Hágate’ que no lo ví.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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