lunes 15 de julio de 2019 - 12:00 AM

Burladero

de eso vivimos, de la suerte del burladero que, como en la fiesta taurina, se cierra para alimentar la tragedia de los sometidos y se abre para defender los intereses de los que ganan por la fuerza.
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Colombia es un país de contrastes. Esa es una frase de cajón a la que, de forma recurrente, acudimos para adobar cualquier texto que pretenda explicar, más o menos, las glorias y las fatalidades que, en cualquier momento, se dan en este trozo de la geografía universal que, por suerte, nos tocó habitar. Porque de eso vivimos, de la suerte del burladero que, como en la fiesta taurina, se cierra para alimentar la tragedia de los sometidos y se abre para defender los intereses de los que ganan por la fuerza.

O sino, cómo se explica uno que un excomandante guerrillero medio ciego, revestido de una arrogancia insufrible, con todas las garantías brindadas por el Estado, se esfume en una madrugada cualquiera y hoy nadie sepa con certeza para dónde la emprendió el rebelde Seuxis Pausias Hernández Solarte. Quizás, quizás, quizás... se fue por el mismo burladero al que ha intentado recurrir el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias, prófugo hasta el viernes pasado de la justicia, condenado en Colombia a 17 años de cárcel por el escándalo Agro Ingreso Seguro, quien regresó extraditado desde los Estados Unidos.

Tan ancha es la rendija, que tenemos un ministro de Defensa patético, que sale a justificar las graves denuncias de corrupción en el Ejército de Colombia, con el desgastado argumento de echarle la culpa al gobierno anterior o, como si fuéramos analfabetas, a la ropa extendida en el Vichada.

Ese mismo burladero sirve para que, en estos metros finales que les queda a los aspirantes a obtener un aval para competir en las próximas elecciones regionales, cuando la fecha límite para la inscripción de candidatos se venza el próximo 27 de julio, se cuele una política homófobica, Ángela Hernández, de claros principios conservadores, como posible candidata por el partido Liberal a la Gobernación de Santander. Es la misma rendija por la que diez concejales liberales se han deslizado para convencer al enquistado director de ese partido, César Gaviria, de darle el aval como aspirante a la Alcaldía de Bucaramanga a Fredy Anaya. Algo así como los ratones haciéndole guardia al queso. ¡Burladero!

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