lunes 29 de julio de 2019 - 12:00 AM

Calladitos se ven mejor

el infausto expresidente del Congreso de la República, Ernesto Macías, que dejó ver hasta dónde puede llegar la indignidad de un político tramposo

Nairo Alexander Quintana Rojas sembró de tapabocas el ascenso al Col du Galibier, al conquistar el puerto de montaña de primera categoría e imponerse en la etapa número 18 de la prueba ciclística más importante del mundo, el Tour de Francia, haciéndole cerrar la boca a la pléyade de críticos agudos, comentaristas sabiondos y derrotistas de oficio, que lo sentenciaron casi al desahucio por no haber descollado en las dos primeras semanas de competencia, en la que se alejó de los primeros lugares, hecho que sacó a relucir esa costumbre tan colombiana de sacrificar a sus héroes apenas muestran que, como cualquier ser humano, sufren por sus propias debilidades.

Los colombianos rescatamos la fe, que nos roban a diario los poderosos en este país, gracias a los triunfos de nuestros deportistas. Generalmente lo hacen en silencio, calladitos, sin escándalo, poniéndose a prueba en cada salida y dejando en los más alto, cómo no, la bandera de Colombia.

Las lágrimas de Egan Arley Bernal Gómez vistiéndose de amarillo en la misma competencia, al otro día del golpe de mano de Quintana, reflejan que con el esfuerzo de sus piernas y la humildad, envía un mensaje mucho más poderoso que la gritería en la que nos hemos envuelto los últimos años.

Porque tapabocas fue el que le faltó al infausto expresidente del Congreso de la República, Ernesto Macías, que dejó ver hasta dónde puede llegar la indignidad de un político tramposo, capaz de engañar a sus contendores por medio de ardides y triquiñuelas, sin ningún remilgo, por esa fe ciega y enfermiza que buena parte de este país, de un extremo y del otro, profesa hacia sus líderes.

Un micrófono abierto lo dejó en evidencia en pleno recinto del Congreso y su más atinada explicación fue salir a decir que cometió un error pero que nunca había cometido delitos. Esperemos que el señor procurador, ante el anuncio de la apertura de una investigación en contra del senador, actúe de manera tan efectiva tal cual como lo hizo suspendiendo a ciertos alcaldes que perdieron, hace rato, el tapabocas. Calladitos lo harían mucho mejor.

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