lunes 27 de abril de 2020 - 12:00 AM

Caminamos sobre hielo delgado

En Colombia, a partir de hoy, caminamos también sobre hielo delgado. Que el buen talante oriente las decisiones de nuestros gobernantes sobre el principio sagrado de proteger la vida
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Nadie tiene la última palabra. Mientras el mundo busca, en una carrera contra el reloj, la vacuna que nos devuelva a la ‘normalidad’, cada país acude a la grandeza de sus gobernantes, o a su peligrosa torpeza, para contener una pandemia que no venía con su propia bola de cristal, de forma que naciones como Estados Unidos están condenadas a sobrevivir a la extraña personalidad de un líder, que más bien parece una caricatura de sí mismo, o respirar cierto alivio cuando en Alemania, su jefa de Gobierno, Ángela Merkel, reconoce las estrategias de protección como la fórmula que permita tener una tasa de infección que se pueda monitorear, de tal forma que algunas restricciones se puedan revisar. “Pero caminamos sobre hielo delgado”, ha dicho la Canciller alemana.

Sobre esa peligrosa superficie caminan los estadounidenses, que se han puesto frente al espejo del mundo como una nación que no se reconoce en la grandeza de su pasado, sino que mira al horizonte como lo hacen los funcionarios que, cada tarde, con la mirada baja y hacia el infinito, acompañan en sus declaraciones públicas al remedo de Beavis and Butt-head, los famosos dibujos animados del canal MTV en los años 90, con serias deficiencias mentales, que vivían obsesionados con el sexo. Su alter ego habita hoy en la Casa Blanca.

Yo no sabría, si estuviera en los zapatos del asesor de comunicaciones de Iván Duque, si recomendar que se volviera un titular de prensa la llamada ‘millonaria’ que sostuvo su jefe, esta semana que pasó, con el magnate al que le parece que inyectar con Clorox a sus gobernados puede ser una opción para eliminar el virus del COVID-19 en el cuerpo humano. Más de 55 mil muertos, y la cuenta sigue en ascenso, no dan para esa clase de burlas.

En Colombia, a partir de hoy, caminamos también sobre hielo delgado. Que el buen talante oriente las decisiones de nuestros gobernantes sobre el principio sagrado de proteger la vida. Hoy vuelven a sus labores miles de compatriotas que requieren firmeza de sus mandatarios y no peligrosas copias del elefante republicano.

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