lunes 19 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Campaña de ‘bandidos’

La competencia es, con todo lo injusto que pueda sonar, al que menos ‘bandido’ resulte. Y eso distorsiona el sentido democrático que puede tener una contienda electoral.

La campaña política, que apenas despunta, tiende a parecerse más a un purgatorio en el que los candidatos se defienden de las cuentas que han dejado pendientes a lo largo de su trayectoria, en lo público y en lo privado, que a los planteamientos propios que proponen en sus programas de gobierno, so pena de tener que quemarse en la hoguera del infierno.

El listón entonces no es por lo alto sino por lo bajo. Cada campaña alista su arsenal para disparar al contrario o para esquivar los ataques pero en el centro del debate poco importan las ideas sino todo lo que pueda recoger en su beneficio o hacer daño al contrincante. Y eso, en una sociedad que privilegia el espectáculo, es una estrategia efectista que arranca aplausos de la galería. La competencia es, con todo lo injusto que pueda sonar, al que menos ‘bandido’ resulte. Y eso distorsiona el sentido democrático que puede tener una contienda electoral.

“No es que nosotros hayamos sido buenos, sino que los que vinieron después fueron tan malos que nos dejaron como buenos a nosotros”. Así reaccionó el escritor Martín Caparrós, el domingo de elecciones primarias en Argentina, hace una semana, para ilustrar con una frase del general Perón la debacle del gobierno Macri, que a la postre, traerá de vuelta a la banda del kirchnerismo en el país gaucho.

El ejemplo, que refleja un síntoma que no es exclusivo en lo local, nos sirve para plantear el dilema de los ciudadanos a la hora de escoger por quién votar. Es la prueba de los menos malos. De eso sufrimos entre una y otra elección. Entonces, cada tanto, aparecen personajes que le apuestan al populismo, que tanto gusta, para hacerse elegir ya sea a nombre de grupos significativos de ciudadanos cuando no de franquicias compradas a título de partidos políticos que sobreviven a punta de negociar los avales. Nuestro sistema político clientelista produjo esa aberración que, a la postre, genera más corrupción.

El trino de la semana: “Moví la lavadora para barrer y salieron tres candidatos al concejo y una cucaracha” vía @LidioDominante

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