martes 12 de julio de 2022 - 12:00 AM

Colores del manantial

Las historias de los asentamientos humanos en Colombia, por lo general, están asociados a las malas noticias. Estos lugares, ocupados por la fuerza que la pobreza, ilegalidad y desigualdad obligan, se vuelven visibles cuando allí ronda el infortunio. La crónica roja se nutre de ese sino trágico que persigue estos barrios informales los cuales, además, solo son reconocidos en el mapa cuando se despierta el interés de algún político que quiere pescar votos.

Sin embargo, el poder transformador de la educación puede lograr gestas victoriosas como la de Katherine Arévalo, una estudiante de Licenciatura en Educación Infantil, habitante del asentamiento 12 de Octubre, en la comuna 4 de Bucaramanga, quien con sus compañeras y profesoras trabajan en un proyecto de escolarización de 50 menores de edad, al cual han bautizado ‘Colores del manantial’.

El proyecto de grado de Katherine, que es su proyecto de vida, se llama así porque, según ella, “los niños son de todos los colores”, y junto al lugar en donde desarrollan sus actividades, brota silvestre un manantial de agua, “un nacimiento que tenemos en el sector y que ha perdurado muchísimo tiempo”, dice.

“Es algo que ha nacido del corazón porque salir todos los días de mi casa y encontrarme con muchos niños que desean y anhelan estudiar es uno de los motivos que me dicen ‘¡hay que hacerlo, Katherine!’”. Lo afirma una persona que lleva 29 años viviendo allí, y que gracias a su persistencia por acceder a la educación superior, logró una de las becas que todos los años la Alcaldía de Bucaramanga otorga a estudiantes de escasos recursos económicos.

El nuevo Gobierno que se alista para asumir el poder, como lo prometió en campaña, tiene el inmenso desafío de resolver las dificultades de acceso al sistema educativo, desde temprana edad, pues según el Sistema de Matrícula Estudiantil del Ministerio de Educación la mitad de quienes inician su proceso en primer grado no logran culminar el bachillerato. Y solo la mitad de los que lo alcanzan pueden ingresar a una institución de educación superior. Ese embudo perpetúa el círculo de pobreza en el país.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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