lunes 06 de enero de 2020 - 12:00 AM

Con cierre o sin cierre...

los bumangueses solo reciclamos el diez por ciento de nuestros residuos cuando el indicador nacional está por el orden del veinte por ciento.
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La sostenibilidad se ha convertido, relativamente, en uno de esos términos de moda que la mayoría repetimos sin saber a ciencia cierta cuál es su significado y su práctica se nos dificulta. El exministro de Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, manifiesta que “ante los usos y abusos del concepto de desarrollo sostenible, no sobra recordar que en este se postula vivir dentro de los límites impuestos por la naturaleza y simultáneamente lograr el bienestar social”.

Un tema tan sensible para cualquier ciudad, como el de la disposición final de sus basuras, pareciera ser un asunto que ‘otros’ deben resolver, el cual solo cobra importancia cuando -como en el caso de Bucaramanga- su sitio tiene los días contados (hace rato) o se es candidato a ser vecino de su remplazo. Nadie, con absoluta certeza, quiere serlo.

Nuestros nuevos gobernantes, apenas despertando de la resaca de sus posesiones, tuvieron que atender una ‘bomba’ heredada de administraciones anteriores: el cierre inminente de El Carrasco ordenado por un juez. Este lugar, que nació hace cuarenta años como un botadero a cielo abierto, recibe los desechos de diecisiete municipios del departamento. Son mil toneladas diarias de residuos que se disponen allí. El nuevo alcalde de Bucaramanga dijo al momento de asumir el cargo que uno de los principios de su gestión será convertir a esta capital en una ‘ciudad sostenible’ y mencionó trabajar en un tema que ha sido un talón de Aquiles: la cultura del reciclaje.

Si bien en Colombia es obligatorio aún falta su regulación, mientras tanto, las administraciones han trabajado, desde el Plan de Gestión Integral de Residuos Solidos (PGIR), en sensibilizar a la ciudadanía por medio de campañas pedagógicas para lograr que se separen los residuos desde la fuente. Esa tarea de cada ciudadano, acción para hacer ‘sostenible’ un territorio, es insuficiente. Según la Empresa de Aseo de Bucaramanga (EMAB), los bumangueses solo reciclamos el diez por ciento de nuestros residuos cuando el indicador nacional está por el orden del veinte por ciento. No basta con dejar de usar pitillos plásticos. Aquí a todos, como en la pirinola, nos toca poner.

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