martes 24 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Luis Fernando Rueda

Cuando más es menos

Tres características han sobresalido en esta contienda electoral. Una, el numeroso grupo de candidatos en liza, más de cien mil en todo el país (132.533 inscritos en la Registraduría), para ocupar 32 gobernaciones e igual número de asambleas departamentales, 1.102 alcaldías y concejos municipales, así como las juntas administradoras locales. El organismo electoral aseguró que, en comparación con 2019, la cantidad de aspirantes se incrementó en un 13,73 %.

Eso, en democracia, es sin duda un buen indicador. En constraste, el alto número de opcionados nubla la vista. La proliferación de partidos en nuestro sistema político representa una debilidad. Hay tantos como matices se quieran los cuales no dejan establecer con claridad un panorama que permita hacer una elección idónea. Bucaramanga tuvo, en un inicio, 16 candidatos, un hecho inédito, pero para nadie es un secreto que más de la mitad puso su nombre a cambio de 15 minutos de fama cuando no negociar burocracia con los favoritos o, simplemente, para escribir en su hoja de vida el efímero cargo de excandidato.

Lo segundo, si bien se desprende de lo primero, pone el reflector en las corporaciones públicas. Asambleas como concejos son instituciones venidas a menos, lejanas ya a figuras memorables, quienes sin pensar en intereses particulares, trabajaron por el bien común. Para el Concejo de Bucaramanga se inscribieron 22 listas que suman 390 candidatos. Alucinante. Nombres y apellidos sin opciones de hacerse visibles en la medida en que el debate se concentra, para su detrimento, en alcaldías y Gobernación. Tan o más importante que la elección del alcalde es la conformación del Concejo.

Y tres, el principal tema del debate público se concentró en la seguridad. Muy poco se habló sobre cultura ciudadana, aquella educación cívica de antaño, no hay un proyecto a largo plazo que le dedique tiempo, energía y presupuesto a trabajar en la convivencia.

“Si nuestra conducta cotidiana es desordenada, ensuciadora y agresiva, no habrá alcalde capaz de ordenar, ni barrenderos suficientes para limpiar, ni policías y jueces suficientes para garantizar la paz y el orden”. El remedio está en el modelo Bukele. Seguro mató a confianza.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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