martes 17 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Luis Fernando Rueda

Desquiciados

La Franja de Gaza es el reflejo trágico de la violencia y la desigualdad en el mundo actual. El conflicto palestino-israelí ha perdurado por décadas, y la población civil continúa siendo la principal víctima de una lucha enquistada y desgarradora. La incapacidad de encontrar una solución pacífica plantea el interrogante sobre si nuestros líderes, esos que nos gobiernan, están verdaderamente comprometidos con la paz y el bienestar de sus pueblos.

Demos una rápida mirada. En Ucrania, la dolorosa invasión rusa que azota este país desde el año anterior dejó al descubierto la frágil paz mundial y la ambición desmedida de gobernantes extremistas. Allí el sufrimiento de la población se agrava día tras día.

En Siria, la guerra ha dejado un saldo de devastación y sufrimiento inimaginables. La intervención de diversas potencias y actores externos ha exacerbado la violencia y ha dado lugar a una crisis humanitaria sin precedentes. La falta de un liderazgo internacional efectivo y la búsqueda desenfrenada de intereses propios han agravado la situación.

En América Latina, las dictaduras dejaron un legado de dolor y opresión que todavía se resiente en muchos países. La historia nos recuerda que el poder sin límites puede transformar a quienes lo ostentan en verdaderos desquiciados, dispuestos a someter y violar los derechos humanos, en favor de sus intereses, bajo el manto de ideologías polarizantes y extremas.

Personajes como Milei en Argentina y Trump en Estados Unidos, con discursos incendiarios y propuestas radicales, pueden contribuir aun más a la fragmentación de la sociedad y al debilitamiento de la democracia, cuestionando nuevamente la cordura en el ejercicio del poder. Aquí no más, en Casa de Nariño, un presidente desvaría repartiendo señalamientos a través de una red social, y su canciller lo exhalta como el prócer de la ‘doctrina de la paz total’.

En un mundo complicado por un entramado de geopolítica y relaciones internacionales, la responsabilidad de elegir líderes que trasciendan recae en nosotros, los ciudadanos. Vivimos, para nuestro infortunio, en un mundo marcado por conflictos y tensiones con líderes políticos que parecen desafiar la lógica y la sensatez. Los extremistas hacen mucho daño.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad