lunes 24 de enero de 2022 - 12:00 AM

Doble falta de Djokovic

Su despliegue físico en la cancha y un impresionante control mental baten rivales cada punto, pero por esta vez el serbio, acostumbrado a pelear hasta la última bola y echarse el público en contra, perdió el partido por doble falta

Mientras los hospitales vuelven a atiborrarse de pacientes contagiados, que terminan en UCI por no haberse vacunado, el mundo se pregunta si sería momento de escoger a quién atender primero ante una urgencia por complicaciones derivadas del COVID-19, teniendo la primera opción los vacunados. La virtud de un principio ético que rige la medicina se ha impuesto sobre una idea que, ante la necesidad de salvar vidas, luce descabellada.

Novak Djokovic, el tenista número uno de la ATP, quien iba a defender su título en el abierto australiano, primer grand slam del año, puso en un punto alto el debate sobre el negacionismo hacia la efectividad de las vacunas. El serbio, que pretendía superar el récord de torneos ganados en la historia de este deporte, fue deportado de ese país por no haberse vacunado.

“Una estrella icónica del tenis mundial puede influir en personas de todas las edades, jóvenes o mayores, pero quizás especialmente en los jóvenes e impresionables, para emularlo. Esto no es imaginario; no necesita prueba”, determinaron los tres jueces que fallaron a favor de la expulsión del serbio.

Para Djokovic y sus abogados las libertades individuales daban para romper las reglas, mintiendo sobre su estado de salud mostrando una falsa exención con la cual quiso imponer, a la brava, su ingreso a este país que exige tener un esquema completo. “Esto no es solo un tema deportivo y sobre jugar en el primer grand slam de la temporada, dominado por Novak desde hace una década, sino también de política, así como todos los intereses que tomaron prioridad sobre los deportes”, lamentó su familia en un comunicado.

El uso de artimañas jurídicas que, desde su pedestal de todopoderoso, quiso usar para ingresar a un país que ha sido estricto en el control de este virus que nos respira en la nuca, empañó la grandeza de este genial deportista. Su despliegue físico en la cancha y un impresionante control mental baten rivales cada punto, pero por esta vez el serbio, acostumbrado a pelear hasta la última bola y echarse el público en contra, perdió el partido por doble falta.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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