lunes 06 de mayo de 2019 - 12:00 AM

El pasado en presente

Colombia no es capaz de superarse a sí misma y, para alegría de muchos, le sobran seguidores para devolverse a su pasado más tenebroso

Abelardo Forero Benavides y Ramón de Zubiría formaron una pareja peculiar en la televisión en Colombia. Dialogaban al frente de la pantalla chica, en un formato al que denominaron ‘tertulia intelectual’, sobre la historia de nuestro país. Cada programa, de 30 minutos, hacía deleitar a los más eruditos y arrullaba a los que caían en brazos de Morfeo.

Pues bien, los acontecimientos políticos de las últimas semanas, en este frenético país que sobrevive a pesar de nosotros mismos, nos están llevando a repetir esos capítulos, como si fueran una cinta sin fin y sin piedad.

Cuando ya lo creíamos superado, volvimos a ser considerado como país peligroso para la seguridad de los estadounidenses que consideren visitar estas latitudes. De paso, nos pusieron a la altura de países como El Salvador, Guatemala y Honduras por enviar maleantes a alcanzar el sueño americano en tierras del Tío Sam. Nuestra agenda con el magnate rubio se narcotizó.

El remedo de ministro de Defensa, que juega a ser ‘halcón de la guerra’, en un penoso episodio en el que un miembro del Ejército Nacional se ve involucrado en la muerte de un exguerrillero de las Farc, dijo tantas barbaridades que de inmediato revolcó el escabroso capítulo de los ‘falsos positivos’.

A eso hay que sumarle la alarma hecha sonar por la Corte Constitucional ante las sospechas de que sus miembros están siendo chuzados en sus comunicaciones -otra vez- y el deplorable regreso de las ‘ausencias fortuitas’ de un trío de senadores, al mejor estilo de la Yidispolítica, para trabar las votaciones en el polémico debate sobre las objeciones presidenciales a la Ley Estatutaria de la JEP. Y para rematar, el nefasto embajador de Colombia en la OEA, el triste exprocurador Alejandro Ordoñez, se despachó contra los migrantes venezolanos en una despreciable muestra de xenofobia.

Colombia no es capaz de superarse a sí misma y, para alegría de muchos, le sobran seguidores para devolverse a su pasado más tenebroso.

Tiro libre: el pavimento de la reciente ampliación de la autopista entre Puerta del Sol y Motoreste, está lleno de sobresaltos y ondulaciones, es una vergüenza.

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