martes 01 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

El ‘poder motero’

Hoy mientras caminaba por la ciudad con mi hija, en hora pico, estuvimos a punto de ser atropelladas en dos ocasiones por motos invadiendo el andén ¿Qué estamos esperando para tomar medidas que garanticen nuestra seguridad?”, escribió una ciudadana en una de sus redes sociales, alertando a las autoridades sobre la urgencia de atender un fenómeno que se salió, literalmente, de madre.

Sobre el mismo asunto se refirió un activo tuitero: “Afortunadamente al concejal @CarlosParraBUC no le sucedió nada en su accidente en la ciclorruta, no es ni el primero ni va a ser el último accidentado por la imprudencia de las motos y la pasividad de @transitobucara en permitirlo”, llamando la atención sobre la anarquía que impera a la hora de conducir por parte de los motociclistas, de cuyo ‘arrojo’ no se salvan ni los privilegiados.

A la invasión de andenes y ciclorrutas se le suman infracciones como el exceso de velocidad, conducir en contravía, adelantar por el carril derecho, no respetar la luz roja en los semáforos, soltarse o no utilizar el casco, transitar con más de un pasajero y, entre otros, hablar y/o chatear desde su teléfono móvil, esta última, pirueta que aumenta exponencialmente el riesgo de hacerse daño y, de paso, causar una tragedia. Además, existe un mercado informal de alquiler de motocicletas, destinadas principalmente al mototaxismo, hecho que se hace más comprometedor con la creciente tendencia de no contar con SOAT y la complacencia de sus usuarios.

Pero como si ello fuera poco, entre semana existe ya la costumbre de realizar caravanas nocturnas, en las que el ‘poder motero’ demuestra justamente eso, su capacidad de imponer por la fuerza la velocidad y la adrenalina, por encima de las normas. Agreguémosle el caos que produce, todos los años, su propia fiesta de Halloween. Es como si un espíritu del más allá los poseyera para dar rienda suelta a un frenesí sin explicación que no respeta edad ni condición.

¿Y la autoridad? Causa grima escuchar sus ligeras explicaciones las cuales se justifican en la poca capacidad operativa y en que eso mejor ‘hagámonos pasito’. Como ño moñito.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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