lunes 18 de marzo de 2019 - 12:00 AM

En contingencia atmosférica

Así vamos. La calidad del aire en el área metropolitana de Bucaramanga, de octubre pasado para acá, se ha deteriorado. Esa ha sido la información que recurrentemente ha venido haciendo pública el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB), como autoridad ambiental que es, sobre un problema que no conoce de fronteras.

Leo y escucho voces que se sorprenden porque, de un momento a otro, nuestro aire se deterioró, el número de estaciones de monitoreo que hacen seguimiento pareciera no ser suficiente o las cuentas del parque automotor que rueda por el área no son ciertas. Eso último se lo escuché a un exconcejal que ha tenido aspiraciones de ser alcalde en alguno de los municipios conurbados y no sé quién es más irresponsable, si él o el periodista ingenuo que le abrió el micrófono para dar semejantes declaraciones.

Según el AMB la mayor fuente de emisión de material particulado (PM 2.5) proviene de buses, camiones y motocicletas -técnicamente llamadas ‘fuentes móviles’- sobre los cuales es imperativo implementar acciones para contrarrestar el grave daño que producen. A ello se suman las corrientes de viento procedentes de otras latitudes y el polvo de la calle.

Ese coctel tóxico que inhalamos cada día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), causa más muertes que el sida, la tuberculosis y la malaria. Justo la semana que pasó la ONU publicó el reporte ‘Perspectivas del Medio Ambiente Mundial’, elaborado durante los últimos cinco años por un equipo de 250 científicos y expertos de más de 70 países, el cual indica que, “o aumentamos drásticamente las protecciones ambientales o podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo”.

Frente a esta situación, en una comarca como la nuestra, bien vale la pena dejar de hilar tan delgado sobre la conveniencia o no de un pico y placa ampliado, que por ahora ha dicho el municipio de Bucaramanga que no está dentro de sus planes, y más bien ponernos a trabajar en esas medidas que hoy podríamos estar ejecutando y no esperando a vivir una situación de riesgo extremo. A eso se le llama voluntad política.

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