martes 30 de agosto de 2022 - 12:00 AM

‘Euphoria’ local

Rue’ Bennett es el personaje principal de Euphoria, la exitosa serie de televisión estadounidense que retrata la intensa vida juvenil de los norteamericanos, quien lucha incansablemente por curar su adicción a las drogas. Quise verla con el fin de comprender un poco más sobre ese flagelo que puede acabar con la vida de cualquier persona y que no nos puede resultar indiferente. En la puerta de su casa puede estar tocando o, sin darse cuenta, ya convive con usted.

La serie expone en el relato las preguntas que los padres de familia nos hacemos sobre nuestros hijos y lo va llevando a uno por una montaña rusa de emociones que, como sucede en la vida real, resulta un salto al vacío para quien decide cruzar esa puerta lo mismo que para su círculo cercano. ‘Rue’ encarna el infierno que atiza el fuego de la adicción a las drogas sin piedad.

Vanguardia, en una reveladora entrega de informes sobre el fenómeno del microtráfico en el área metropolitana de Bucaramanga, plantea nuestra propia ‘euphoria’ y trabaja diferentes ángulos, que además de enaltecer el verdadero valor que tiene el oficio del periodismo, nos pega un puño en el rostro. Frente a nuestras narices está pasando lo que ingenuamente creemos que solo ocurre en los ‘países consumidores’ o en las series de televisión por streaming.

‘Son otras épocas’, decimos apurados para restarle valor a la magnitud de un problema latente, que no distingue capas sociales, y que nutre una empresa multinacional del delito que ya sabemos hasta dónde es capaz de llegar. “La guerra contra las drogas es un fracaso”, repiten líderes en diferentes latitudes del planeta. A veces me pregunto si estos señores saben acaso lo que encarna la tragedia de las adicciones en un mundo que -demostrado por una pandemia y luego una guerra- no es capaz de proteger sus recursos naturales.

Adictos muertos en Afganistán, cuyos cadáveres quedan expuestos, y el hallazgo de cargamentos de fentanilo mezclados con heroína -la sustancia más adictiva y peligrosa en el mundo- en Colombia, son dos ejemplos de ese rostro tenebroso que nos asusta mirar.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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