martes 05 de diciembre de 2023 - 12:00 AM

Luis Fernando Rueda

Historia de una fotografía

Esta columna es impopular. Lo es porque me voy a meter en un campo minado: el de los fanatismos que, sin medir distancias, envían al linchamiento todo lo que les parezca contrario. Este periódico invitó a una comida en un club de la ciudad la semana anterior a las y los columnistas que, como yo, escribimos lo que pensamos en sus páginas de opinión, para acercarnos más y conocer, de paso, cómo se ha venido dando la evolución del diario en el universo digital.

Nuestra comunicación se estableció, un año atrás, por medio de un grupo en WhatsApp en donde la dirección del periódico comparte información que considera de su interés. Por allí se cursó la invitación, unas y unos confirmamos, otras y otros se excusaron y, finalmente, a la cena acudimos veinte personas, de las cuales, solo hizo presencia una mujer. Claro que el hecho, además de lo anecdótico, puso el tema en la mesa sobre la necesidad de abrir más espacios para otros géneros diferentes al masculino que pudiesen compartir su opinión en las páginas de este medio. Hoy Vanguardia puede tener diez firmas femeninas de, mal contados, 45 columnistas. Sin duda, hacen falta más voces diferentes a la mayoría de hombres.

Vino al final la foto de rigor la cual, en tiempos de exposición digital, fue compartida por uno de los ‘colegas’ y más se demoró en publicarla que caer ante el escarnio implacable de las redes sociales. Hombres mestizos mayores, enorme machismo en Santander, inequidad de género, dan miedo, así empieza el sesgo en el periodismo, parece una foto de los años 80, la ropa me devolvió a otra década, patriarcado, mayores de 40, línea editorial del siglo XIX y hasta “sausage fest” fueron algunos de los comentarios que despertó la connotación de la fotografía.

Creo y animo la causa feminista, crecí en un hogar en donde mis hermanas y hermano tuvimos las mismas oportunidades, mi equipo de trabajo es mayoritariamente femenino, por eso se me dificulta entender en dónde está el pecado de la foto cuando no se tiene la historia completa. Las descalificaciones son lo de menos, el problema es cuando el fanatismo nubla la mente. Se pone al mismo nivel de lo que critica.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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